¿Tienen que pagar impuestos los trabajadores en prácticas? Así tributan

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​Las prácticas profesionales son una parte esencial para la transición entre el mundo académico y el laboral, ya que sirven para poner a prueba todos los conocimientos adquiridos durante los años de formación antes del salto definitivo. De hecho, en muchos casos, muchas de ellas son obligatorias, guiadas y supervisadas por un tutor. Otras, en cambio, son voluntarias; el estudiante se adscribe a ellas accediendo, principalmente, a las ofertas que empresas realizan a su centro de estudios. 

Su importancia es tal que incluso existen dos tipologías de contrato laboral: los contratos de formación y aprendizaje y el contrato en prácticas, encaminados a complementar la formación del trabajador, con unas características diferentes del resto de contratos. Cada uno de ellos genera unas obligaciones distintas, entre las que destaca las fiscales. Te explicamos cuál es la tributación de este tipo de contratos.

Prácticas no laborales durante los estudios

Ya sean obligatorias (prácticas ac​adémicas) o voluntarias (prácticas profesionales), son muchos los estudiantes universitarios y de Formación Profesional que tienen su primera experiencia profesional con este tipo de prácticas, que pueden ser remuneradas o no.

La diferencia entre cada tipo de contrato es fundamental a efectos de pago de impuestos. Las prácticas académicas están exentas en el pago de impuestos. Por su parte, las prácticas profesionales tienen un régimen especial y sí tributan. De hecho, desde el 2013, si reciben un pago, incluso cotizan a la Seguridad Social en un régimen especial. 

Según la normativa, los programas de formación retribuidos se asimilan a los trabajadores por cuenta ajena en la obligación de afiliación y cotización a la Seguridad Social y cotizarán por los mismos conceptos que éstos excepto al desempleo, FP y FOGASA. Normativamente, la duración máxima de estas prácticas será de 9 meses y las condiciones en las que se desarrollan han de recogerse por escrito. En dicho documento se debe hacer constar el horario y las condiciones de trabajo del becario, el contenido del aprendizaje, el sistema de supervisión, la cotización a la Seguridad Social y la contraprestación económica por la que tributarán al IRPF​.

Hay dos tipos de contratos: el contrato para la formación y el aprendizaje y el contrato en prácticas.

Contrato para la formación y el aprendizaje

Es un contrato dirigido a jóvenes entre 16 y 25 años que carezcan de la cualificación necesaria para optar a un contrato en prácticas y consiste en alternar una actividad laboral con una actividad formativa que se reciba bien a través del sistema de formación profesional para el empleo o a través del sistema educativo.

Este contrato siempre estará retribuido, fijado en proporción a las horas de trabajo y no podrá ser inferior al Salario Mínimo Interprofesional. La cotización del contrato para la formación y el aprendizaje es igual a la de cualquier otro trabajador por cuenta ajena.

Contrato en prácticas

Los contratos en prácticas están dirigidos a titulados universitarios, de formación profesional o con certificados profesionales. Es la forma más habitual para la inserción laboral de los jóvenes que ya han finalizado sus estudios. Para poder acceder a este tipo de contrato, es necesario que no hayan pasado más de 5 años desde la obtención del título (con la excepción de personas discapacitadas) y únicamente se podrá estar de prácticas entre 6 meses y 2 años. Además, estos contratos también son retribuidos como mínimo con el Salario Mínimo Interprofesional.

Además, también es obligatorio estar dado de alta en la Seguridad Social y se cotizará como un trabajador por cuenta ajena (también por desempleo), por lo que se establecerá una relación en la que existe rendimiento de trabajo y que también tributará en el IRPF.

¿Cuándo debo hacer la declaración?

En todos los casos, salvo en el caso mencionado de las académicas, las prácticas tributarán el IRPF y, siempre que se llegue al mínimo establecido de 22.000 euros con carácter general o de 12.000 euros cuando existan dos pagadores, tendrán la obligación de hacer la declaración de la renta. Un caso muy común es cuando has empezado como becario y en el mismo año has dado el salto a un contrato laboral, como el contrato en prácticas. Al considerarse dos pagadores, aun estando en la misma empresa, tienes la obligación de realizar la declaración de la renta.

El pago total dependerá de todos los ingresos que tengas en el ejercicio con un pequeño riesgo añadido: la retribución de la práctica se recibe sin retención, por lo que si finalmente tienes la obligación de hacer la declaración es conveniente dejar un dinero en depósito para poder liquidar tus impuestos.

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