Siete temores que nos acechan en la búsqueda de financiación empresarial

​Tenemos una buena idea, materializada en un proyecto que hemos trabajado con esmero durante meses, pero la búsqueda de financiación empresarial nos genera temores. Eso les ha pasado a muchos emprendedores antes que nosotros. Por eso conviene conocer las principales preocupaciones y sus soluciones.

Falta de aval

Una solución es contar con los servicios de una sociedad de garantía recíproca que presta cobertura a sus socios frente a los riesgos de sus actividades, pero también información, promoción, asesoramiento, etc. 

Otra solución es la garantía real, es decir, ofrecer una cosa en garantía de la financiación a la que aspiramos. Por ejemplo, podemos hipotecar un local u ofrecer en prenda algún bien. En ambos casos, lo ofrecido en garantía no tiene que ser necesariamente de la empresa. Podría formar parte, por ejemplo, del patrimonio personal de alguno de sus propietarios o de alguna tercera persona.

Intereses o comisiones excesivos

Es posible que nuestro proyecto pueda ser mejorado. Conviene contar con asesoramiento especializado en los aspectos técnicos, pero también de gestión. Posiblemente, consigamos gestionar mejor los riesgos y encontremos unos costes de financiación más asequibles. Además, es importante comparar las alternativas y, si es necesario, continuar el proceso de búsqueda en más entidades.  

Nos conceden financiación a plazos más cortos de lo que necesitamos

Como en el caso anterior, es posible que una depuración del proyecto pueda mejorar las condiciones. También ayudaría tener mejores garantías. Si, pese a los esfuerzos, no encontramos financiación a los plazos que necesitamos, podemos optar por aceptar unos más breves y refinanciar más adelante.

Otra alternativa es plantearse una financiación con recursos propios más elevada. Si no podemos endeudarnos, quizá sí podamos buscar nuevos socios o poner más dinero de nuestros bolsillos.

No saber comunicar el proyecto

Por un lado, debemos tener una actitud empática. Hemos de ponernos en el lugar de la otra parte para reflexionar qué quiere conocer de nuestro proyecto

Las respuestas también se pueden entrenar. Por ejemplo, los ejercicios del tipo elevator pitch son simulaciones de cómo explicaríamos nuestro proyecto en un tiempo brevísimo (lo que tarda en subir o bajar un ascensor) de manera que enganchemos a nuestro interlocutor.

Pero, además, es muy importante contar con apoyo documental. Deberemos tener preparado un plan de negocio y cuantas informaciones adicionales sean necesarias para describir el proyecto que queremos financiar.

Que no podamos devolver la financiación ajena: mejora continua, análisis y cobertura de los riesgos.

El miedo al fracaso puede ser normal. Nos invita a una actitud permanente de mejora continua del proyecto. Pero los riesgos existen y deben ser analizados y abordados. Para gestionarlos existen muchas herramientas como los seguros, los instrumentos de cobertura, la diversificación geográfica y de actividades, etc.

La ruina personal por el fracaso empresarial

Conviene no tener todo el patrimonio personal invertido en el negocio. En ese sentido, invertir en seguros de vida, planes de pensiones y otras alternativas para nuestros ahorros puede no solamente servirnos de salvavidas frente a los momentos de adversidad, sino que también nos da la seguridad que necesitamos para actuar con firmeza y serenidad en nuestra vida empresarial.

No encontrar financiación de ninguna de las maneras

Probablemente, no hemos explorado suficientemente las alternativas de financiación. Sin embargo, también es posible que, simplemente, el proyecto que tanto nos ilusiona no sea tan viable como pensamos. Quizá convenga abandonarlo, esperar un momento más propicio o continuar depurándolo hasta poder demostrar que merece la pena. 

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