Siete propósitos saludables para 2018

​El comienzo del año es un momento señalado para convertir en realidad las buenas intenciones. Entre ellas, los propósitos saludables ocupan un lugar destacado para la mayoría de la gente. Estos siete nos pueden ayudar mucho.

Luchar contra los desequilibrios en la dieta

Los alimentos ricos en sal, grasas saturadas y azúcares refinados pueden perjudicar a la salud. Al contrario, introducir variedad en nuestras comidas puede alargar nuestra vida en buenas condiciones. Frutas, verduras y hortalizas son el mejor aliado. Cereales, legumbres e incluso el pescado y las carnes blancas también pueden ayudarnos. Y, siempre que no tengamos una contraindicación específica, se puede comer de todo con moderación.

Hacer ejercicio

Ejercicios como, por ejemplo, el senderismo, salir a correr, la natación, el ciclismo o incluso determinados deportes de equipo son saludables para el corazón y los vasos sanguíneos. En la medida que evitemos lesiones, también fortalecen músculos, huesos y articulaciones. Estas prácticas son placenteras y alivian tensiones emocionales. Además, previenen el desarrollo de enfermedades de todo tipo vinculadas al sedentarismo.

Acudir a las revisiones sanitarias

La visita periódica a nuestro médico es la ocasión perfecta para realizar exámenes rutinarios. También podemos manifestar cómo nos encontramos y consultar inquietudes de salud. Además, el profesional puede valorar la evolución y poner en nuestro conocimiento las nuevas opciones que aportan los avances científicos y tecnológicos.

Prevenir accidentes

Un accidente puede cambiar nuestro estado de salud de forma repentina. Por desgracia, miles de personas sufren accidentes graves evitables. La seguridad laboral, vial o del espacio doméstico son tres buenos ejemplos de que con una conducta prudente y prestando atención a los peligros, para poner una solución antes de que se materialicen, se pueden evitar desgracias.

Invertir en salud

Los desembolsos que realizamos en salud debemos entenderlos como inversiones que nos devuelven un futuro mejor. Por ejemplo, contratar un seguro que nos garantiza una cobertura específica para el cáncer de mama que cuida de las mujeres y de su familia cuando más falta hace. También es el caso de adquisiciones de determinados bienes, como el mobiliario ergonómico.

Realizar un curso de primeros auxilios

Ante una emergencia sanitaria, el tiempo es oro. Lo que hagamos o dejemos de hacer puede repercutir en la evolución futura. Un curso de primeros auxilios nos orienta sobre las acciones a tomar en los casos más habituales. Si, además, animamos a las personas de nuestro entorno a inscribirse, podemos lograr una mejor protección para todos.

Realizar un plan para nuestros propósitos saludables

Trazar un plan para nuestra salud puede ayudar a identificar las fortalezas y debilidades de nuestra salud. Podemos diseñar acciones para sortear las amenazas. Incluiríamos objetivos concretos y medibles. Al cabo de un tiempo, seríamos capaces de valorar si nos desviamos del camino marcado y por qué. Ante las nuevas necesidades que vayamos observando, podríamos ir introduciendo modificaciones.

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