Siete prácticas para ahorrar en la factura energética de tu hogar que probablemente estás haciendo mal

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Cuando de lo que se trata es de reducir nuestras facturas, conviene no dar por hecho creencias que, por mucho que se repitan, no se convierten en verdaderas. Esta premisa es todavía más importante si de lo que se trata es de ahorrar en nuestra factura energética, uno de los mayores gastos mensuales de las familias españolas, y donde seguir unos simples hábitos nos puede llevar a recortar unos euros cada mes.​ Te contamos siete sencillas prácticas para ahorrar en tus facturas energéticas que posiblemente creyeras que estabas haciendo bien.

¿Tengo la potencia que necesito?

La potencia contratada es la parte fija de nuestro recibo eléctrico, la parte que pagaremos sí o sí aunque no la consumamos y, por esta razón, es muy importante saber si se corresponde a la que realmente necesitamos. Puedes consultar cuál es tu potencia en el recibo de la luz o en tu contrato eléctrico. La de un hogar medio se establece en torno a los 3,3 kw, pero hay que tener en cuenta que siempre depende de cuánta electricidad consuma nuestro hogar.

Por otro lado, hay que tener cuidado con nuestros cálculos (existen calculadoras en las webs de las empresas eléctricas). Si bien basta con llamar a nuestra compañía para que rebaje nuestra potencia sin coste alguno, equivocarse puede tener un coste si tenemos que volver a subirla para adecuarla a nuestras necesidades.

La luz roja del stand by apenas consume

El piloto rojo de nuestro dispositivo nos dice que no está funcionando, sino en espera (stand by), y puede llegar a suponer hasta un 11% de nuestro consumo de electricidad, según un estudio del Instituto para la Diversificación y el Ahorro (Idae). Televisores, reproductores de dvd o de vídeo e, incluso, dejar los cargadores enchufados al móvil o al ordenador cuando ya están cargados realizan un consumo innecesario de energía. 

Lo razonable es apagarlos cuando no lo utilicemos, cuando nos acostemos o cuando salgamos a trabajar, y nuestra factura de energética lo notará. Podemos agrupar la toma de esos electrodomésticos en una regleta y lo único que tendremos que hacer será apagar el interruptor y todos los aparatos conectados a él quedarán desconectados.​

Apagar la calefacción consume más energía que mantenerla a una temperatura constante

Este es, posiblemente, uno de los mitos más extendidos. Mantener una temperatura constante en nuestra vivienda consume menos energía que apagar y encender continuamente la calefacción puesto que, al tener que calentar la casa de nuevo, el consumo que realizará la caldera será mayor

En realidad, se trata de una verdad a medias. Es verdad que la caldera necesitará consumir más energía para volver a calentar la casa si apagamos la calefacción y la volvemos a encender posteriormente, pero también que lo hará durante un tiempo más reducido que si mantenemos la calefacción encendida todo el día y tenga que estar consumiendo electricidad todo ese tiempo. En consecuencia, es mejor que encendamos la calefacción cuando nos encontremos en casa.

Lo que recomiendan los expertos es bajar la temperatura de la calefacción y no pasar de los 20 grados ya que, a partir de esa temperatura, se estima que el consumo energético se incrementa un 7% por por cada grado adicional. Durante la noche, mantener la temperatura a 16 grados puede supener un ahorro de un 13% más.​

Fregar los platos a mano consume menos que hacerlo en el lavavajillas

Este mito es falso, ya que lavar los platos a mano implica un cierto consumo de energía tanto por el agua caliente como por el agua que se pierde por el desagüe. Eso sí, el lavavajillas y el resto de electrodomésticos de nuestro hogar serán mucho más eficientes si los utilizamos con su carga completa y sean los más eficientes, para lo cual existe una calificación energética que nos indica su grado de eficiencia.

La vitrocerámica es la opción que menos consume

Los expertos en cocina dirán que la mejor opción a la hora de cocinar dependerá de cuánto se vaya a cocinar, pero cuando lo que importa es la eficiencia energética, la cocina a gas es la que menos consume, hasta cuatro veces menos que una cocina de vitrocerámica. En cualquier caso, no está demás seguir recomendaciones como poner la tapa a la olla para cocinar, ya que hará que se aproveche más la energía, o utilizar una olla express.

La pérdida de calor/ frío por las ventanas es muy reducida

No nos damos apenas cuenta pero hasta el 30% de las pérdidas de calor de nuestra casa se escapa por las ventanas. Mantener un aislamiento adecuado en la vivienda puede reducir nuestra factura energéctica. Poner doble cerramiento en las ventanas, por ejemplo, es una buena elección para evitar estas pérdidas de calor. 

Mantener las luces encendidas gasta menos que apagarlas y encenderlas

Totalmente falso. Mantener los fluorescentes encendidos siempre supondrá mayor gasto que apagarlos y encenderlos según los necesitamos. Al igual que ocurría con la calefacción, al encender las luces habrá un pico de consumo, pero en ningún caso será comparable a dejar las luces encedidas todo el día. Aunque, eso sí, apagar y encender puede acortar la vida de los fluorescentes.​

Lo que conviene es hacerse con lámparas LED, mucho más eficientes y que permiten muchos más encendidos. Las bombillas de bajo consumo suponen un ahorro importante aunque su precio sea un poco superior al resto.​

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