Siete consejos para aprender a conciliar la vida familiar y laboral

El trabajo, la casa, los niños y, por si fuera poco, llevar una vida saludable practicando deporte. En más de una ocasión, habrás pensado que no eres esa clase de superhombre (o de supermujer) que puede llegar a todo y acaba desistiendo y pensando que no es posible conciliar la vida familiar y laboral.

Sin embargo, son muchas las personas que han sido capaces de conciliar la vida familiar y laboral, a pesar de trabajar durante ocho horas diarias, tener que atender a tres hijos y tener un mayor a su cuidado. ¿Qué cómo lo han hecho? No hay nada imposible; es todo una cuestión de organización y tiempo, tan fácil (o tan difícil) como eso.

¿Todas tus actividades son imprescindibles?

Si piensas en la cantidad de tareas que haces en tu día a día, te darás cuenta de que no todas ellas son imprescindibles. Por ejemplo, quizá estemos pasando demasiadas horas delante del televisor o navegando a la deriva por Internet. Prescindir de alguna de estas tareas nos permitirá dedicar mucho más tiempo a la atención de nuestra familia o a la práctica de alguno de nuestros numerosos hobbies.

¿Puedes con todo?

Hay que ser conscientes de nuestras posibilidades, y no sólo por capacidad sino también por tiempo. Podemos dedicar parte de nuestro tiempo libre a cocinar, planchar, limpiar o fregar… o podemos externalizar todas o alguna de estas obligaciones pagando a un profesional para que realice estas actividades por nosotros.

En cualquier caso, trata de priorizar aquellas actividades que te lleven más tiempo o que no puedes eludir por el motivo que sea: cuidado de niños, cuidado de mayores, tareas del hogar, etc.

Renuncia a la perfección

Muchas veces no sólo queremos hacer todo por nosotros mismos sino que, encima, queremos hacerlo perfecto y a la primera, cuando quizá nuestra meta haya sido demasiado ambiciosa. Bien sea por objetivos poco realistas o por mala organización, lo cierto es que el ser humano rara vez alcanza la perfección, y mucho menos si el escaso tiempo de que disponemos termina por precipitar nuestras acciones.

La autocrítica, al contrario de lo que podamos pensar, nunca es negativa. Hay que aceptar que los fracasos y los objetivos incumplidos son un compañero más de nuestro día a día.

Reparte las tareas entre todos

En cualquier caso, si todavía piensas que tienes tiempo suficiente para llevar a cabo todas las tareas del hogar por ti mismo, de forma perfecta y no quieres gastarte un euro más por ellas, puedes ahorrarte tiempo si repartes todas o alguna de ellas entre tu pareja e, incluso, entre tus hijos.

Este método de trabajo te permitirá, por un lado, tener más tiempo libre para ti y, por otro, establecer un plan de trabajo organizado entre todos los miembros de la familia muy beneficioso para poder disfrutar entre todos de vuestro tiempo libre.

Negocia tus condiciones laborales

Somos conscientes de la dificultad que entraña negociar unas condiciones laborales más flexibles, en especial en las circunstancias de mercado actuales. Sin embargo, en la medida de nuestras posibilidades y del tipo de trabajo que desempeñemos, puede ser positivo hablar con nuestros superiores para valorar si existe la posibilidad de obtener algún tipo de beneficio para conseguir una mejor conciliación de nuestra vida laboral y familiar, como trabajar desde casa o la implementación de una guardería en el mismo centro de trabajo.

A menos desplazamientos, más tiempo libre

Si calculamos la cantidad de horas que pasamos en los diferentes medios de transporte para desplazarnos, quizá nos sorprenderíamos de todo el tiempo que hemos perdido sólo en ello a lo largo de un año. Por esta razón, si estamos pensando en cambiar nuestra residencia, que al menos tenga todo lo que necesitas cerca (tu trabajo, colegio, médico, guardería, academias…) para evitar largos desplazamientos, en especial en las grandes ciudades.

¿Necesito ganar mucho dinero o ser feliz?

Dicen que el dinero no da la felicidad, pero ayuda. Esta máxima puede ser contraproducente si nuestra ambición es más grande que nuestras capacidades. Sacrificar parte de nuestro tiempo de ocio por ganar más dinero puede provocar situaciones de estrés que nos haga más infelices y, por supuesto, menos tiempo para disfrutar de los nuestros. ¿Por qué no renunciar a una parte de nuestro sueldo con tal de dedicar más tiempo a nuestra vida familiar?

Sí, se puede

En definitiva, la conciliación de la vida familiar y laboral, pese a que no es un objetivo fácil de cumplir, es posible y, por supuesto, realista. Todo depende de nuestra voluntad para conseguirlo, aunque nunca está de más la ayuda por parte de nuestra familia y de nuestra empresa.

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