Si quiero hacerme rico, ¿debo jugar a la lotería?

Seguro que has oído alguna vez eso de que tienes más probabilidades de que te caiga un rayo en la cabeza que te toque la lotería. Como en todo, depende. Si vives en España, se calcula que la probabilidad de que te caiga un rayo es de una entre 10 millones mientras que las posibilidades que tienes que te toque el Gordo de Lotería de Navidad es de una entre 100.000, puesto que tu décimo compite con otras 100.000 bolas que entran en juego en el bombo. Si juegas al Euromillón, esas posibilidades se reducen a una entre 76 millones y en la primitiva de una entre 14 millones.

Pese a la contundencia de las matemáticas, lo cierto es que todos soñamos con ser los protagonistas de las noticias del 22 de diciembre. Despertar del sueño es tarea difícil pero si queremos hacernos ricos la mejor opción no es jugar a la lotería. Las posibilidades de que nos toque, como hemos visto, son mínimas, pero lo peor es que por el camino perdemos dinero que podíamos haber dedicado a otras cosas, como al ahorro y la inversión.

Esperanza matemática de la ganancia

Por si no queda bien claro que las posibilidades de que nos toque la lotería son prácticamente nulas y que los juegos no son el camino que nos llevará directamente al yate y al Ferrari, podemos hablar de la esperanza matemática de la ganancia.

En un juego de azar, la esperanza matemática es la suma de las posibles ganancias por las posibilidades de obtenerlas menos el dinero que se tiene que desembolsar para participar en él. Dicho de otro modo más sencillo, es la relación entre el premio que podemos llegar a obtener y las posibilidades que tenemos de que nos toque. Cuanto más cerca esté este cálculo de un número negativo, más desfavorable será el juego para el jugador; por el contrario, si el resultado es positivo, el juego será favorable y, por tanto, convendría apostar y, en caso de ser cero, sería indiferente tomar la decisión entre apostar o no apostar. Evidentemente, en el caso de las loterías, como en el de la mayor parte de los juegos de azar, la esperanza matemática es menor de uno o apenas un poco más.

Otro de los aspectos a tener en cuenta es que el dinero que hemos destinado a soñar con hacernos ricos lo podíamos haber destinado al ahorro, es lo que podemos llamar el coste de la oportunidad. Se trata del valor de la mejor opción no realizada, es decir que si con el décimo de lotería no ganamos nada hemos perdido la oportunidad de destinar ese dinero a comprar un libro o destinar una buena parte de nuestros ahorros en productos de inversión o a cualquier otra cosa que se nos ocurra. Incluso tomarse una cerveza es la mejor opción no realizada frente a un boleto de lotería.

Haz un ejercicio. Si todas las semanas gastamos cuatro euros en una apuesta el martes y otra el viernes del Euromillón en un año habremos destinado a este juego 208 euros que en una década se convertirán en 2.080 euros. Si hubiéramos decidido invertir ese dinero en un depósito o en la bolsa y le sacáramos una rentabilidad del 5% anual habríamos conseguido, además de no perder dinero, 2.184 euros. Parece poco, pero suma realmente todo lo que gastas y pierdes jugando. ​