Si el Banco Central Europeo decide, ¿para qué sirve el Banco de España?

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El 1 de enero de 1999 se inició la tercera fase de la Unión Económica Monetaria, que condujo al nacimiento del Euro, aunque para nosotros llegara tres años más tarde, el 1 de enero de 2002, en la forma de los billetes y monedas que conocemos hoy en día. El cambio de pesetas a la nueva moneda europea, y el consecuente dolor de cabeza que producía a los ciudadanos al convertir entre una y otra, no fue la única novedad monetaria de esta transición, que también obligó a redefinir las funciones de los Bancos Centrales de los países que adoptaron la moneda única.

El Banco de España dejó de ser, por tanto, el organismo por el que se instrumentalizaba la política monetaria, una herramienta muy útil para los gobiernos ya que, entre otras cosas, permitía subir o bajar tipos de interés o imprimir tanto dinero como necesitase la economía en un momento determinado. Todas estas funciones pasaron a formar parte de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), que actúa siguiendo el interés de todos los países de la zona euro. 

A pesar de ello, las nuevas funciones de nuestra principal autoridad monetaria siguen siendo importantes. Estas se dividieron en dos grupos: las primeras, como banco miembro del Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) y las segundas, propias, actuando como organismo autónomo pero siempre cumpliendo las normativas de la Unión Europea. 

Como miembro del SEBC​

Como miembro del Sistema Europeo de Bancos Centrales, tiene voz y voto a la hora de determinar qué acciones realiza el Banco Central Europeo (BCE), al igual que otros bancos centrales como el Banco de Francia, el Banco de Italia o el Bundesbank alemán. Tomadas estas decisiones, ayuda a ejecutarlas, por ejemplo realizando cambios de divisas y gestionando las reservas que el Estado ha transferido al BCE.

También contribuye al correcto funcionamiento de los sistemas de pago en la zona del euro dando, por ejemplo, la liquidez necesaria a los bancos comerciales españoles para que estos puedan funcionar de forma correcta. Asimismo, emite los billetes de curso legal que se utilizan en las transacciones en nuestro país. 

Funciones propias como entidad autónoma

Aunque las funciones como miembro del SEBC son más importantes, las que realiza como entidad autónoma son asimismo fundamentales. La más importante es la de promover el buen funcionamiento y la estabilidad del sistema financiero y los sistemas de pago nacionales. Para ello, el Banco de España supervisa la solvencia de las entidades financieras, analiza sus cuentas, sus estados financieros e interviene en caso de problemas. Con ello busca, por un lado, proteger al cliente y, por otro, que los riesgos de un banco con problemas no se extiendan a otras entidades. Un claro ejemplo de ello ha sido la intervención y liquidación de  Banco Madrid.

Por otra parte, también tiene una labor estadística. El Banco de España elabora y publica las estadísticas relacionadas con sus funciones y ayuda al BCE en la recopilación de información estadística. En ese mismo sentido, asesora al Gobierno, proporcionándole estudios e informe de relevancia para llevar a cabo sus tareas.

Por último y no menos importante, también es una especie de banco del Estado, en el sentido de que es su agente financiero para todas las emisiones de Deuda Pública (Letras, Bonos y Obligaciones emitidos por el Tesoro Público) y también presta los servicios de tesorería. Por ejemplo, cuando Hacienda le ingrese la devolución de tu declaración de la renta, lo hará a través de una transferencia desde el Banco de España.

En definitiva, el Banco de España tiene aun a día de hoy unas funciones fundamentales para el correcto funcionamiento de la economía y, más concretamente, para todo lo relacionado con el sistema de pagos y la moneda.

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