¿Qué cubre y cómo funciona el seguro obligatorio de viajeros?

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El Seguro Obligatorio de Viajeros tiene su origen casi hace 100 años, cuando fue instituido por los Reales Decretos-leyes de 13 de octubre de 1928 y 26 de julio de 1929 (BOE), con el objetivo de implantarlo en España como una medida más dentro de la política de favorecimiento del desarrollo turístico. Este seguro ha ido evolucionado a lo largo del tiempo, adaptándose a las nuevas formas de transporte y de hacer turismo, hasta lo que es en la época actual, quedando regulado por el Reglamento del Seguro Obligatorio de Viajeros.

Así, tal y como se indica en este Reglamento, cualquier medio de transporte público colectivo de personas debe contar con un seguro cuya finalidad debe ser indemnizar a los viajeros o a sus derechohabientes, cuando sufran daños corporales en accidente que tenga lugar con ocasión de desplazamiento en un medio de transporte público colectivo de personas, siempre que concurran las circunstancias establecidas en el Reglamento

De esta manera, cuando se compra un billete de metro, autobús, tren, barco u otro medio de transporte público colectivo de personas, cuyo trayecto se inicie en España y con independencia del destino, o uno que circule por España, se está pagando la parte correspondiente al Seguro Obligatorio de Viajeros, dado que éste tiene carácter obligatorio para la compañía del transporte, que ejerce la figura del tomador del seguro.

En el caso de los aviones, el Seguro Obligatorio del Viajero puede ser sustituido por el Seguro de Pasajeros que prevé el artículo 27 la Ley 48/1960, de 21 de julio, sobre Navegación Aérea (BOE​), tal y como se dispone en la Disposición Final Tercera de esta ley. 

¿Qué cubre el Seguro Obligatorio de Viajeros?

Los riesgos cubiertos por el Seguro Obligatorio de Viajeros son las lesiones corporales que puedan sufrir las personas que viajen en el transporte por causa directa de un accidente (choque, vuelco, alcance, salida de la vía o calzada, rotura, explosión, incendio, reacción, golpe exterior), avería o anomalía que proceda del vehículo. Dentro de la cobertura se incluye el trayecto de subida y bajada del vehículo por lugares establecidos para ello.

Las compensaciones que contempla el Seguro Obligatorio de Viajeros abarcan, como mínimo, las indemnizaciones pecuniarias por muerte, incapacidad permanente o temporal del viajero. La asistencia sanitaria garantizada por el Seguro Obligatorio de Viajeros se extenderá, como límite máximo, hasta las setenta y dos horas siguientes al momento del accidente, cuando se trate de lesiones que no requieran hospitalización del asegurado o tratamiento especializado en cura ambulatoria; hasta diez días cuando los asegurados la tuvieran cubierta por otros seguros obligatorios, y hasta noventa días en los demás casos.

¿Qué obligaciones tiene el viajero en caso de siniestro?

En caso de siniestro, el viajero tiene tres obligaciones para poder optar a la cobertura del Seguro Obligatorio de Viajeros. La primera es que  debe avisar al transportista o al personal a cargo del accidente.

En segundo lugar, el viajero debe probar los daños corporales causados por el accidente mediante una certificación facultativa que describa las lesiones sufridas o certificación literal del Registro Civil en caso de fallecimiento.

Por último, el viajero debe justificar su condición de asegurado mediante la posesión del billete o documento que habilite para el transporte oneroso o gratuito, o por medio de una certificación emitida por la empresa que ordenó el servicio durante el viaje, o cualquier otro mecanismo de prueba admitido en derecho. De ahí la gran importancia que tiene la conservación del billete hasta el final del trayecto, para evitar tener que recurrir a procedimientos de prueba más engorrosos.

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