¿Puedes esconder que eres fumador si quieres contratar un seguro de vida?

Una de las causas más habituales por las que una compañía aseguradora rechaza firmar un seguro de vida o aumenta su prima es que el beneficiario fume. 

Son muchos los que tratan de ocultarlo con métodos más o menos eficaces como mascar chicle, beber mucha agua, eliminar el olor a tabaco de nuestra ropa o, simplemente, esperar durante unos meses a que el efecto de la nicotina desaparezca de nuestro cuerpo.

Sin embargo, las compañías utilizan técnicas muy precisas para evitar que un posible asegurado pueda esconder su condición de fumador con el objetivo de reducir la prima a pagar en un seguro de vida. Así que, si eres fumador y quieres ocultárselo a tu seguro, lo vas a tener difícil.

La nicotina, un elemento difícil de expulsar de nuestro cuerpo

Cuando fumamos, estamos ingiriendo una sustancia, por todos conocida, llamada nicotina, que es la que provoca la adicción al tabaco. Normalmente, para averiguar si esta sustancia está presente en el cuerpo humano, las compañías aseguradoras suelen llevar a cabo análisis de orina, sangre o cabello, que son capaces de detectar rastros de nicotina en el cuerpo de entre 15 y 20 días.

Pero si la aseguradora necesita un análisis más exhaustivo, existen pruebas que permiten detectar hasta el más mínimo rastro de nicotina en el torrente sanguíneo. Una prueba de folículo piloso puede hallar restos de nicotina de hasta 90 días y es muy precisa, aunque bien es cierto que su elevado coste hace que no se utilice con mucha frecuencia.

¿Quién es considerado un usuario de nicotina?

En atención al riesgo asumido, las compañías de seguros de vida utilizan tres clasificaciones a la hora de determinar el precio de las pólizas de los seguros de vida: estándar, preferencial o preferencial plus. Dentro de estas clases, además, se establece un subgrupo adicional con tarifas diferentes para los usuarios de nicotina, con primas significativamente más elevadas.

En este sentido, el usuario de nicotina es aquel que utiliza cualquier forma de suministro de la misma, incluyendo los cigarrillos, el tabaco de liar o los parches de nicotina. Algunas compañías aseguradoras establecen las mismas tarifas tanto para los fumadores ocasionales, como para los no fumadores,. Por supuesto, el análisis médico debe estar también libre de nicotina.

¿Qué ocurre si miento y cuela?

Tal y como le ocurrió a Pinocho, mentir nunca ha sido una buena idea, y menos todavía si de lo que estamos hablando es del bienestar futuro de los nuestros en caso de que nos pase algo a nosotros. Si has mentido en tu solicitud sobre el consumo de tabaco pero el examen médico refleja que eres fumador, la compañía aseguradora te aplicará las tasas de fumadores.

Pero, en el peor de los casos, si tu mentira cuela en la aseguradora y falleces, la compañía de seguros podría denegar la reclamación si se descubre que has sido fumador habitual y has ocultado este dato intencionadamente, lo que dejará a tus beneficiarios en una situación realmente comprometida. Es mejor pagar la prima adicional y saber que tus beneficiarios van a cobrar la indemnización correspondiente.

Esconder que eres fumador es tarea casi imposible

A la hora de contratar un seguro de vida, conviene no mentir sobre nuestras circunstancias personales o vicios solo para ahorrarnos una parte de su prima. Y ya no sólo que seamos fumadores o no, sino también si practicamos deportes de riesgo o tenemos pensado viajar a un país peligroso en los próximos meses. Al final, todo acaba saliendo a la luz y si la compañía aseguradora descubre nuestro engaño, los más perjudicados acabarán siendo los nuestros.

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