¿Por qué una cobertura por fallecimiento es imprescindible para el autónomo?

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​Los seguros para autónomos son una herramienta muy útil ante diversas circunstancias como, por ejemplo, una baja médica, una hospitalización o una situación de incapacidad permanente. No menos importante es la cobertura por fallecimiento. Las razones implican, principalmente, tres ámbitos.

La familia y la cobertura por fallecimiento del autónomo

Una de las preocupaciones de cualquier autónomo es qué pasará con su familia en caso de fallecimiento. Puede parecer que su situación no difiere en nada de la de cualquier otra persona que no tenga ningún tipo de negocio, pero no es así.

El autónomo sabe que deja abierto un amplio conjunto de relaciones jurídicas con proveedores, clientes, acreedores, deudores, trabajadores, etc. 

Sus herederos deberán hacerse cargo del desarrollo de esas relaciones y no es raro que necesiten dinero no solamente para mantener su nivel de vida, sino también para continuar con el negocio o liquidarlo ordenadamente y sin sobresaltos.

El dinero de la indemnización puede ser un colchón con el que evitar decisiones precipitadas y un apoyo en los nuevos proyectos y decisiones que haya que tomar tras el fallecimiento.

La cobertura por fallecimiento da solidez al proyecto empresarial del autónomo

No todos los beneficios de tener una cobertura por fallecimiento se manifiestan después de muertos. Ayuda mucho a que, desde ya, los terceros con los que pretendemos mantener relaciones confíen en el proyecto.

Se puede hacer, por ejemplo, designando como beneficiaria del seguro a la sociedad que hayamos creado. Incluso aunque no hayamos fundado una o designemos a otras personas (como nuestra familia o herederos), estas personas dispondrán de un dinero que aporta confianza a terceros.

Si, por ejemplo, queremos involucrar en nuestra aventura emprendedora a un proveedor que habrá de servirnos muchos pedidos, es razonable que piense qué pasaría si fallecemos prematuramente. Una crisis en nuestro negocio tras nuestra muerte podría derivar en falta de demanda en el suyo y en menor rentabilidad de sus inversiones. La indemnización es un elemento que puede aportar, si no una garantía total, sí una mayor estabilidad a sus expectativas de seguir teniendo demanda.

El plano de las decisiones personales

El emprendimiento requiere serenidad y libertad en la toma de decisiones. La cobertura en caso de fallecimiento nos la facilita sabiendo que si, por desgracia, morimos pronto, no dejaremos una situación financiera complicada.

Los beneficios principales son dos. El primero de ellos es que se disminuye la presión personal en esos procesos de reflexión empresarial. Se elegirá lo más conveniente, con mayor tranquilidad y menor temor al futuro. El coste de decidirse disminuye.

En segundo lugar, las decisiones son más racionales. En ellas tienen menos peso los temores personales sobre la envergadura del proyecto y las dudas sobre si tendremos tiempo de llevarlo a cabo. El resultado son elecciones mejores y más rentables. 

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