¿Por qué tengo que pedir un Número de Identificación Fiscal para mi hijo menor?

Tags:

Como norma general, el Número de Identificación Fiscal (NIF) de las personas físicas de nacionalidad española es el número de su Documento Nacional de Identidad (DNI) seguido por el código de verificación (letra con la que termina el DNI). Para los que carezcan de nacionalidad española, será el Número de identidad de extranjero (NIE)En ambos casos, es el Ministerio del Interior es el órgano competente para su la tramitación y asignación

El NIF tiene una importancia fiscal enorme, ya que nos identifica ante todo procedimiento que genere alguna obligación fiscal, ya sea por liquidación de impuestos o por el mero control de las operaciones, por ejemplo, cuando realizamos movimientos entre cuentas. De hecho, siempre habrá que incluir el NIF en todas las autoliquidaciones, declaraciones, comunicaciones o escritos que se presenten ante la Administración Tributaria. 

Con esta correlación entre NIF y DNI, existe un claro “vacío” según el cual un ciudadano no tiene por qué tener este documento de identificación durante los primeros años de su vida. El DNI es obligatorio, pero existen dos supuestos en los que no existe esta obligación: menores de catorce años y mayores de dicha edad residentes en el extranjero y que se trasladan a España por un tiempo inferior a seis meses

El primer caso es el más habitual, y aunque hay familias que lo expiden antes por distintas necesidades, especialmente por tener que realizar algún viaje al extranjero o hacer un desplazamiento en avión, son también muchas lo que no lo hacen hasta que se alcanzan estos 14 años. ​

Por qué un menor necesita tener un NIF

Más allá de la necesidad de identificar al menor durante un viaje, el NIF nos sirve para cumplir con una serie de obligaciones fiscales. En concreto, la Agencia Tributaria obliga a que todos los ciudadanos tengan un NIF, pero no contradice la normativa del Ministerio del Interior a la hora de solicitar el DNI. Por ello, establece un procedimiento paralelo según el cual se puede obtener para el menor un Número de Identificación Fiscal provisional que le identifique hasta tener el DNI y NIF definitivo.

¿Qué razones llevan a que tengamos que solicitar un NIF a un menor? Principalmente son dos:

  1. La contratación de un producto financiero en el que el menor es titular: abrir una cuenta de ahorro para un menor en la que depositar pequeñas cantidades, regalos de primera comunión, etc. es muy habitual. Esta apertura, que antes se realizaba identificando a sus representantes legales (los padres), ahora requiere identificar al titular menor con su NIF. Esto se extrapola a cualquier producto o servicio financiero en el que el menor sea titular, como la compra de acciones a su nombre.
  2. Ayudas, deducciones o subvenciones en la que el menor sea beneficiario: este segundo supuesto ha ganado una gran importancia en el último año de la mano de las nuevas deducciones por familia numerosa​ o descendiente con discapacidad. La normativa de solicitud lo indica claramente: “todos los solicitantes, así como los descendientes y ascendientes con discapacidad deben disponer de Número de Identificación Fiscal (NIF) sin el que no se podrá presentar la solicitud”. Al estar sujeta a que todos los miembros de la unidad familiar cumplan los requisitos, es obligatorio identificar a todos.

¿Cómo solicito el NIF provisional a Hacienda?

El proceso es sencillo. Tan solo hay que solicitar en la Agencia Tributaria a la que pertenezcamos el alta en el Censo de obligados tributarios y NIF cuando no se disponga de DNI/NIE a través del modelo 030. En el mismo, el padre o la madre tendrán que identificarse con su DNI (o llevar una fotocopia si lo presenta otra persona), además de la fotocopia y original (para su compulsa) del Libro de Familia. Tras la presentación, obtendremos una carta con el NIF del menor, que para diferenciarse de los números definitivos, comenzará siempre por la letra K.

¿Qué me conviene más?

Por supuesto, siempre queda la opción de solicitar el DNI del menor y con ello tener un NIF definitivo desde el principio. Ambas opciones tienen pros y contras: 

  • Al solicitar el NIF provisional a Hacienda, podemos disponer de él de forma rápida y sin coste, sin necesidad de preocuparnos por la solicitud, que siempre es más lenta, ni por la renovación del DNI. En contra, habrá que modificar el NIF cuando obtengamos el definitivo. 
  • Al solicitar el DNI y NIF definitivos, sabemos que el número se utilizará siempre, pero con un coste de emisión y de renovación mayor. Además, si la expedición se realizar para un menor de cinco años, tendremos que renovarlo y pagar por ello hasta que alcance esa edad cada dos años. 

Por todo ello, es importante evaluar la circunstancias personales de cada persona y familia, y optar por la forma de obtención que estimemos que más nos beneficia.

En Seguros de tú a tú | Cinco mitos sobre nuestras finanzas personales que deberías dejar de creer​Abrir cuenta en un país de la Unión Europea siendo español