¿Por qué son interesantes los seguros de jubilación en las empresas?

Para tener a los mejores hay que dar lo mejor y, aunque parezca mentira, la excelencia no reside sólo en un buen sueldo. Hay otras formas de incentivar a los trabajadores más allá de un salario atractivo. Aquellas empresas que quieren retener talento ofrecen otro tipo de incentivos como formación continua, poder trabajar desde casa, guardería en el centro de trabajo... y algo poco común en nuestro país aunque cada vez más en auge: un seguro de jubilación.

Que la empresa cuente con un buen plan de pensiones es todo un punto a su favor, un plus que hace inclinarse la balanza a un lado. Los seguros de jubilación que ofrecen las compañías operan igual que el resto, con el objetivo de satisfacer unas determinadas prestaciones en caso de jubilación, defunción o enfermedad. Son un instrumento financiero de ahorro pensado para tener una hucha cuando nos jubilemos y en el que la empresa se convierte en el tomador del seguro mientras que los partícipes son los empleados.

Las aportaciones al plan las pueden realizar tanto la empresa como el empleado y  todos los trabajadores de la compañía. Sea el presidente o sea el oficinista, tiene derecho a poder participar en el plan si cuenta con dos años de antigüedad en la empresa. Además, la empresa realizará las aportaciones teniendo en cuenta siempre criterios objetivos.

Y son mucho más atractivos si cabe

Para hacer incluso más atractivo este producto, las compañías tienen la posibilidad de contratar seguros de jubilación para sus directivos a modo de retribución flexible. De esta forma, la compañía instrumenta un plan de retribución diferida que condiciona el cobro de las prestaciones a su antigüedad en la empresa con lo que asegura la vinculación de su alta dirección.

Si el seguro de jubilación instrumenta el compromiso por pensiones de la empresa y las primas son imputadas al trabajador (las aportaciones realizadas por la empresa se consideran rendimiento del trabajo del ejercicio), los trabajadores se benefician de igual manera que en los planes de pensiones, ya que las aportaciones desgravan en la declaración de la renta. Lo hacen hasta un límite de 8.000 euros o del 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas. Si contamos con dos planes, uno individual y otro de empresa, deberemos juntar ambas aportaciones para alcanzar el máximo establecido, y sobre de ese máximo se puede acumular para los próximos cinco años. Para los empleados que tienen los sueldos más altos, esto será un plus. Cuantos mayores sean nuestros rendimientos de trabajo, es decir cuanto más ganemos, más nos conviene tener un plan de jubilación porque será mayor el ahorro fiscal que podremos lograr hasta alcanzar el límite máximo de aportaciones (8.000 euros). Y en el momento del cobro de la prestación, se tributará como rendimiento del trabajo por la cuantía que exceda de las contribuciones imputadas fiscalmente y de las aportaciones que hubiera realizado directamente el trabajador.

Si el seguro de jubilación no instrumenta compromisos por pensiones, las aportaciones realizadas no tributan para el trabajador hasta el momento mismo en que se perciba la prestación y que entonces lo harán como rendimientos del trabajo. Si bien existe un límite, si una empresa supera los 100.000 euros en primas aportadas a un seguro colectivo de un trabajador, por ejemplo realiza una aportación de 120.000 euros, el empleado deberá contabilizar en su IRPF y tributar por esos 20.000 euros.

En definitiva, se trata de un buen complemento interesante para nuestro salario que, además, constituye un elemento fundamental para asegurar nuestra futura jubilación.

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