¿Por qué los españoles deberíamos cambiar nuestra mentalidad respecto a los fondos de inversión?

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Los fondos de inversión se han asociado, tradicionalmente, a la inversión sofisticada de las grandes fortunas. Razón no falta a quienes tienen este pensamiento, pues los fondos de inversión son instrumentos que utilizan a menudo los grandes inversores. Sin embargo, eso no quiere decir que cualquier mortal no pueda invertir en uno de ellos.

Si algo ha demostrado la crisis económica es que, cuando vienen mal dadas, nos afecta a todos (en mayor o menor medida), y que a la hora de invertir para sacar un plus de rentabilidad todos tenemos los mismos problemas, dudas o miedos. Además, la crisis ha dado un vuelco al mundo financiero y lo ha hecho más transparente y democrático, dando acceso a todos los inversores (grandes y pequeños) a productos con más posibilidades de generar rentabilidad

Y este es el caso de los fondos de inversión, que en los últimos años se han reinventado para llegar a más inversores y, a la vez, dar mayor rentabilidad ante el escenario de tipos de interés bajos en el que nos encontramos a medida que se recupera la economía. Pero, en España, los fondos todavía no han calado entre la población. Según los datos de PROFIM, solo el 15% del ahorro se destina a estos instrumentos. Una cifra que coincide bastante con la de Inverco, que según su informe sobre el ahorro de las familias españolas en 2016, el 13% de la inversión fue destinada a los fondos. La cifra más elevada en 17 años, pero que si se compara con otros países de nuestro entorno, se queda muy corta.

¿Por qué los españoles debemos cambiar ‘el chip’ respecto a los fondos?

En España, como todos ya sabemos, la cultura financiera es un bien escaso. Son pocos los que se interesan por el mundo de la inversión y las finanzas, y los que lo hacen (con la excepción de los expertos), tiran mucho de los consejos de su entorno más cercano. Algo que no es que esté mal, pero que ha propiciado que el ahorro se haya canalizado históricamente a través de los depósitos bancarios.

Hay que tener en cuenta, además, que la rentabilidad de los fondos de inversión no está garantizada y, por tanto, el rendimiento está sujeto a fluctuaciones. En una sociedad con una mentalidad financiera tan conservadora, los fondos de inversión tienen difícil cabida, especialmente si lo comparamos con los depósitos. 

Según los datos de Inverco, en 1985, el 57% de los ahorros iban destinados a estos instrumentos, un porcentaje que se ha reducido en un 20% en 2016. ¿Por qué? Porque la caída de los tipos de interés ha sido un jarro de agua fría para los depósitos, pues a día de hoy su rentabilidad es más bien escasa. Esto ha hecho que los españoles hayan buscado nuevas fórmulas de lograr rentabilidad, y entre ellas emergen los fondos.

Ventajas de los fondos a la hora de invertir

Los fondos de inversión son un instrumento de inversión colectiva por el que un grupo de personas invierte en una serie de activos diferentes (tanto renta fija como variable, divisas o materias primas). La ventaja de esto es que se puede cambiar la composición de la cartera de inversión en función de cómo se vaya comportando el mercado o según se vayan comportando los diferentes activos.

Además, la industria de los fondos se ha diversificado y ahora es posible invertir en uno desde incluso un euro, pues se han adaptado a todos los bolsillos para democratizar la inversión y dar posibilidades a todos de obtener rentabilidad. 

Por último, cuentan con una fiscalidad más atractiva que otros productos, pues el traspaso de fondos entre fondos no tiene que pagar impuestos por las plusvalías obtenidas, a diferencia de otros instrumentos de ahorro e inversión que tienen que tributar por los rendimientos obtenidos.

Por lo tanto, hablamos de productos versátiles y cambiantes que se presentan como una opción rentable en un entorno en el que sacar esa extra es más complicado. Algo que en España debería ir calando si queremos canalizar el ahorro para tener rentabilidad en el futuro.

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