Ocho malas excusas para no hacer deporte según la estación y cómo evitarlas

Sí, lo reconocemos. Hacer cualquier tipo de deporte es una actividad que requiere algo de fuerza de voluntad. Si, además, nuestro objetivo es ponernos en forma, mejorar nuestro desempeño, sentirnos mejor con nosotros mismos, ayudar a nuestro bolsillo y, por qué no decirlo, prevenir enfermedades que, en algunos casos, podrían llegar a ser graves, la constancia y el esfuerzo deben de ser una tónica de nuestra vida diaria.

Sin embargo, poca gente consigue llevar a buen puerto todos aquellos buenos propósitos de Año Nuevo, donde la actividad física tiene un papel preponderante. Que si hace mucho calor en verano o mucho frío en invierno, las excusas para no hacer deporte son siempre las mismas y suelen guardar relación con la estación en la que nos encontramos. Estas son algunas de las más habituales y algunas cosas que podemos hacer para dejarlas a un lado y conseguir nuestro objetivo.


Invierno

Sí, es verdad. El frío hace que muchas personas prefieran quedarse en casa antes de salir. Si a ello le sumamos a que la nieve causa verdaderos estragos en muchas ciudades de España, ¿para qué íbamos a salir de casa? ¿Para pasar frío?

Hace frío, mejor me quedo en casa

Es la excusa más utilizada por todos aquellos que les cuesta hacer deporte pero, al mismo tiempo, la menos justificada. Aunque es cierto que hace frío cuando salimos de casa, existen multitud de equipamiento deportivo térmico que nos quitarán el frío rápidamente. Además, el hecho de estar en continuo movimiento nos hará entrar en calor y, al cabo de los primeros diez minutos, esa sensación de frío se habrá ido por completo.

Está nevando o ha helado, ¿y si me resbalo?

Vale, no queremos lesionarnos con la práctica deportiva. Pero no es necesario salir siempre a la calle para hacer deporte. Cada vez son más las apps que actúan como entrenadores personales que sirven para realizar ejercicio dentro de casa. En cualquier caso, siempre podemos desplazarnos al gimnasio, donde tendremos a nuestra disposición un conjunto de máquinas para realizar la actividad deportiva como si fuese al aire libre o contratar un seguro por si nos pasa algo.

Primavera

Acabado el invierno, muchas personas toman como referencia el inicio de la primavera para comenzar a hacer deporte. Sin embargo, como cada año, este momento tampoco acaba siendo el comienzo de nada. Esta suele ser la estación en la que más lluvias se registran y la que tiene los niveles de polen más altos. Estas suelen ser las dos excusas perfectas para no salir a hacer deporte.

Llueve y no quiero mojarme

No cabe duda que la lluvia supone un auténtico engorro para la gente que quiere practicar deporte. ¿Y si se tira lloviendo más de una semana? Pues no debería haber excusas. A no ser que la lluvia sea muy insistente, siempre podemos llevar ropa impermeable, evitar los charcos y llevar una gorra para que las gotas no nos caigan en los ojos y perdamos visibilidad.

Tengo alergia

Las alergias suelen afectar a millones de personas en todo el mundo. Estas afecciones afectan a nuestra actividad deportiva, pues en muchos casos provocan dificultades para respirar. Pero que esto no nos impida realizar deporte. Si nuestra alergia está relacionada con el polen, podemos buscar las concentraciones en cada región y acudir a otros lugares a practicarlo. En cualquier caso, existen remedios naturales para liberar vías respiratorias, como el agua marina o determinados vapores.

Verano 

Verano es la estación preferida por muchas personas para practicar todo tipo de deporte al aire libre. Sin embargo, mucha gente sigue con la excusa del calor para acabar haciendo lo mismo que cualquier otra estación; es decir, nada.

Hace mucho calor

Sí, suele ocurrir que en verano hace calor, pero las primeras horas del día o las últimas de la tarde son perfectas para salir a correr, para patinar o para jugar un partido de volley-playa. A esas horas el sol no pega tan fuerte, la temperatura es más baja e incluso suele correr una suave brisa.

Me voy de vacaciones a la playa

Otra de las excusas más manidas para no hacer deporte es encontrarse de vacaciones. Bueno, ¿y qué? Es todo mucho más sencillo. Si nos encontramos en una playa, podemos correr o caminar por la orilla o incluso nadar en el mar. No necesitamos más que un bañador y un poco de fuerza de voluntad para dejar por un rato la toalla y la sombrilla.

Otoño

Finalmente, otoño es la estación en la que comienza la inestabilidad climática. Las hojas de los árboles se caen y las lluvias, la niebla y el viento son la tónica predominante. Y, por supuesto, las pocas ganas de hacer ejercicio.

Todavía queda mucho para el próximo verano

Si hay una razón que realmente motiva a la gente a practicar deporte es la de tener un cuerpo de revista para el verano. Y si nos encontramos en otoño, significa que el verano ha terminado y que ya habrá tiempo para ponerse en forma más adelante. Sin embargo, lo que muchas personas obvian es que comenzar en otoño significa haber recorrido ya mucho camino de cara a los próximos meses. Así que, si tu motivación es estar bien para el verano próximo, mejor empieza cuando acabe este verano.

La climatología no ayuda

Si lo comparamos con verano, es evidente que el tiempo es más inestable. Sin embargo, si nos gusta hacer deporte al aire libre, el otoño es la época ideal, especialmente por la belleza de la naturaleza. Las hojas de los árboles imprimen un color especial a todos los paisajes al aire libre, algo que no se puede ver en otra época del año. Así que, si eres de los que piensa que la climatología no ayuda, en realidad es todo lo contrario. 

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