¿Merece la pena contratar tus vacaciones con cancelación anticipada?

A la hora de planificar nuestras vacaciones, la mayor parte de expertos coincide en que, cuanto antes las contratemos, mayores posibilidades tendremos de obtener importantes descuentos, especialmente si hablamos de la temporada alta, donde la demanda se dispara y, por tanto, también los precios. Las promociones pueden alcanzar, en algunos casos, hasta el 20% si lo contratamos varios meses antes, un ahorro significativo si lo comparamos con el precio que tendremos que asumir si se contrata a última hora.

Sin embargo, reservar las vacaciones con tanta antelación puede conllevar el riesgo de que finalmente tengamos que cancelar nuestro viaje. Puede surgir cualquier imprevisto que haga que finalmente no podamos disfrutar de ellas: una enfermedad, un evento al que nos gustaría asistir o, por qué no decirlo, que nuestra empresa no nos apruebe finalmente las vacaciones.

Esta incertidumbre ha motivado que aumenten también la demanda de los seguros de cancelación, una modalidad que generalmente va incluida dentro del propio paquete vacacional, aunque también se puede contratar de manera independiente. Con este producto se cubren los gastos de anulación y gestión que cobran las agencias si, en el último momento, tenemos que cancelar nuestro viaje.

¿Qué cubre el seguro para la cancelación de los viajes?

Evidentemente, contar con un seguro de cancelación de viajes que cubra los gastos de las vacaciones siempre será mejor que no tenerlo. Sin embargo, hay determinadas circunstancias en las que compensa más que en otras. Por ejemplo, si hemos contratado nuestro viaje con mucha antelación y, especialmente, si realizamos viajes al extranjero que incluyen billetes de avión, tren o barco, donde los gastos resultantes de la cancelación pueden ser importantes y, por tanto, puede ser interesante recurrir a algún mecanismo que elimine esta incertidumbre.

Hay que entender que este tipo de seguros está pensado para cubrir anulaciones derivadas de circunstancias muy concretas y, en cualquier caso, justificadas, como por ejemplo problemas de salud graves, motivos laborales como un despido o la incorporación a un nuevo puesto de trabajo o intervención quirúrgica de un familiar de hasta segundo grado.

Es decir, no se puede utilizar hacer uso del seguro si no es por alguna de las causas contempladas dentro de la póliza, así que no podremos utilizar el seguro para cancelar un viaje, por ejemplo, si queremos asistir a un evento, si nuestra empresa no nos ha concedido las vacaciones o si nos ha surgido un gasto imprevisto que nos obligue a tener que renunciar a nuestro viaje.

¿Compensa asegurarnos?

Aunque la prima de este tipo de seguros no suele ser demasiado elevada, pues en ocasiones no supera los 10 euros, su precio depende de las coberturas que se vayan a añadir. En muchos casos, el simple hecho de disponer de una seguridad en caso de que ocurra alguna contingencia no esperada es una razón de peso para contratar el seguro, que compensará tanto más cuanto mayores sean los gastos del viaje y el tiempo que falte hasta las vacaciones.

Es más, algunas tarjetas de crédito incluyen esta cobertura sin que nosotros lo sepamos. Conviene revisar todas nuestras tarjetas para comprobar si efectivamente disponemos de este seguro para así evitar que tengamos que pagar dos veces por una misma cobertura

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