Los planes de pensiones como forma de ahorro fiscal, ¿sabes cuánto puedes deducirte?

​Todos conocemos la historia de la cigarra y la hormiga. Sabemos que ambas, llegado el día, tendrán un retiro se jubilarán, pero todo indica a que el de la hormiga será más dorado que el de la cigarra. Una buena hormiga no habrá perdido el tiempo y habrá ahorrado durante su vida laboral. Es posible que nuestra hormiga haya echado mano de un plan de pensiones, un instrumento financiero de ahorro para la jubilación al que habrá hecho aportaciones periódicas. Montoncitos que le permiten ahora, llegado el momento de su retiro, disponer de un capital.

Más allá de que ahora pueda recuperar el capital que ha ido ahorrando, la hormiga se habrá podido beneficiar cada año de una deducción en su declaración de la renta a cuenta de estas aportaciones a su plan de pensiones. Una de las ventajas, sino la principal, de estos productos de ahorro no es otra que el poder descontarnos cada año un porcentaje de nuestra declaración a cuenta de las aportaciones que hagamos. Vamos, que gracias a ellos podemos pagar menos impuestos.

La reforma fiscal puesta en marcha este año y que será efectiva, por tanto, en 2016, cuando hagamos la declaración de 2015, establece la aportación anual que se podrá desgravar por aportaciones a los planes de pensiones en 8.000 euros. También hay otra condición y es que la cantidad que aportemos no puede ser superior al 30% de nuestra base imponible, de nuestros ingresos a ojos de Hacienda. La manera en la que se efectúa la desgravación es restando esa aportación a la base imponible de nuestra declaración de la renta.

Por ejemplo, si lo que hemos ganado a lo largo del año es son 35.000 euros y hemos aportado 8.000 euros a nuestro plan de pensiones, al final tendremos que tributar por 27.000 euros. De esta forma, podríamos hasta rebajar el tipo marginal al que tendríamos que tributar y reducir bastante nuestra declaración. En este caso pasaríamos de tributar a un tipo del 31% a hacerlo al 25%. En cuanto a la norma del 30%, si ganamos 20.000 euros al año y realizamos una aportación de 8.000 a nuestro plan de pensiones sólo nos podremos desgravar los 6.000 euros que representan el 30% de nuestra base imponible. Pasaríamos entonces de tributar al 25% a hacerlo al 20% al situarse nuestras ganancias en los 14.000 euros.

Base imponible (euros)Tipo a aplicar (%)
Real Decreto Ley 09/2015 ​2016
0 - 12.450€19,50%19%
12.450 - 20.200€24,50%24%
20.200 - 35.200€ (*)30,50%30%
35.200 - 60.000€38%37%
más de 60.000 euros46%45%

​(*) 34.000 € en 2015 y 35.200 € en 2016

En términos generales, se calcula que las aportaciones a los planes de pensiones suponen un ahorro fiscal de un mínimo del 20% y de un máximo del 47%. Lo que sucede es que cuanto más altos más altos sean nuestros rendimientos de trabajo o de actividades profesionales, es decir, cuanto más ganemos, más nos conviene tener un plan de pensiones porque será mayor el ahorro fiscal que podremos lograr.

En el primer ejemplo anterior, la hormiga se habría ahorrado unos 2.000 euros, es decir el 25% por el que tributará en por esos 8.000 euros que se va a desgravar. Mientras que el ahorro de la segunda hormiga será de 1.200 euros. Imaginemos que la hormiga reina ha ganado este año 60.000 euros y ha hecho la aportación máxima a su plan, 8.000 euros, pues ella se habrá podido ahorrar unos 3.760 euros.

En definitiva, los planes de pensiones son una buena opción cuando pensamos en ahorrar desgravándonos algo de la declaración con el plus de estar ahorrando también para la jubilación, sobre todo cuando nuestros ingresos son altos. Pero antes de decirnos por ellos, tenemos que tener presente que son productos ilíquidos, el valor de lo invertido en ellos no es recuperable salvo en determinados supuestos legalmente previstos aparte de que tributaremos en el momento de cobro.

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