Las siete diferencias que hay entre un ahorrador y un inversor

​En términos coloquiales, invertir es sinónimo de “colocar los ahorros”. Sin embargo, no siempre lo que entendemos por ahorrador coincide con la concepción de lo que es un inversor. Estas siete diferencias nos pueden ayudar a entenderlo.

El perfil de riesgo

En ocasiones, se califica de ahorrador a quien coloca sus ahorros en alternativas de bajo riesgo, mientras se llama inversor a quien asume mayores riesgos en la colocación de sus ahorros. Por ejemplo, un ahorrador contratará depósitos a plazo fijo mientras un inversor, por su parte, invertirá directamente en acciones o lo hará a través de otros instrumentos como fondos de inversión.

El origen y la aplicación

El ahorro coloca el foco en el origen de unos fondos que se aplican a la inversión, en una diferencia entre nuestra renta y lo que hemos consumido. Por su parte, la inversión se fija en el destino de un dinero que desembolsamos a cambio de obtener algún bien o derecho que nos pueda proporcionar ventajas a lo largo del tiempo, como la vivienda, inversiones financieras u otros destinos menos comunes, como vino, fincas rústicas, joyas y metales preciosos, etc.

La diferencia cuantitativa entre ahorro e inversión

Una familia, en un período determinado, puede invertir más o menos de lo que ha ahorrado. La razón está en el endeudamiento. Por ejemplo, si estamos pagando una hipoteca, una parte importante de lo que no consumamos irá destinado a pagar su amortización e intereses. Además, también es posible invertir con dinero prestado, que es precisamente lo que hacen las familias cuando piden una hipoteca para adquirir una vivienda.

La relación del ahorro con el consumo duradero

Aunque la inversión es el destino final de la mayoría de nuestros ahorros, una parte también acaba financiando otras necesidades, como el consumo duradero. Ese es el caso cuando, por ejemplo, pedimos un préstamo para adquirir una lavadora, una cocina, un televisor, etc.

La forma de repartir riesgos y beneficios

Los intermediarios financieros tienen como una de sus misiones principales canalizar el ahorro hacia la inversión. Reciben fondos de ahorradores y generan diferentes alternativas para su colocación con unas condiciones diferentes de reparto de riesgos y beneficios

El diferente esfuerzo del ahorrador y el inversor

Ser ahorrador exige realizar esfuerzos para consumir razonablemente y potenciar nuestra capacidad para generar ingresos. Ser inversor requiere un entendimiento de la complejidad de la alternativa que hemos elegido para invertir, una adecuada ponderación de los riesgos que podemos asumir a cambio de la remuneración que pretendemos obtener y, en muchos casos, la capacidad para mantener durante algún tiempo la inversión sin retirar el dinero.

El perfil temporal del ahorro y la inversión

Podemos tomar decisiones que contribuyan a mejorar nuestras perspectivas de ahorro en el futuro como, por ejemplo, adquirir electrodomésticos eficientes energéticamente o formarnos para poder optar a un salario mayor con el que poder ahorrar más. Sin embargo, la mayoría de las decisiones relacionadas con el ahorro se relacionan con el presente y nuestra capacidad para configurar adecuadamente el presupuesto familiar. Por el contrario, la clave en toda inversión está en conocer qué nos puede ofrecer en el futuro.

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