La declaración me sale a pagar, ¿algún consejo?

La mayor parte de contribuyentes que presentan la declaración de la renta se encuentran con un regalo inesperado: Hacienda les devuelve una parte de lo retenido el año pasado en el Impuesto Sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Esto significa que durante los siguientes meses recibirán una transferencia en su cuenta corriente de la Agencia Tributaria con el importe de la devolución.

Sin embargo, todavía son muchos los contribuyentes que deberán pasar por caja y pagar el importe que resulte de la declaración de la renta; en muchos casos por desconocimiento cuando, quizá, podría haberse evitado. Pero, no te preocupes, te explicamos qué debes hacer para evitar tener que volver a pagar a partir del año que viene.

Revisar el borrador de forma detenida

Según datos de la propia Agencia Tributaria, en 2014 se solicitaron 682.000 borradores el primer día, de los cuales se confirmaron 170.000 en estas primeras 24 horas, lo que da idea del poco cuidado y detalle que damos a un trámite tan importante.

Consejos técnicos al margen, la mejor recomendación que un experto puede hacer a un contribuyente es que revise de forma detenida su borrador, ya que puede haber datos erróneos o que no estén incluidos. En especial, debemos prestar atención a las posibles deducciones autonómicas de las que podamos beneficiarnos o las aportaciones de cada cónyuge en el caso de declaraciones conjuntas.

Todavía hay muchas deducciones desconocidas

Muchos contribuyentes no incluyen, o no lo hacen de la forma correcta, todas las deducciones de las que se podrían beneficiar, sobre todo por desconocimiento. Por ejemplo, olvidan reflejar las donaciones que han realizado el año pasado a ONGs u otras entidades sin ánimo de lucro o las cuotas que han aportado a partidos políticos, sindicatos o colegios profesionales.

Un ejemplo de este tipo de descuidos son las donaciones realizadas a la restauración o rehabilitación de bienes del Patrimonio histórico, cuya cuantía puede reducir nuestro rendimiento en un 30% de la aportación realizada. Así que ya sabes, si este año vas a ir a Barcelona y pasas por la Sagrada Familia, no olvides traer tu factura.

Si ya sabemos que existe una deducción, ¿por qué no la aplicamos?

Existen otras deducciones que todos conocemos y que pese a ello, no nos beneficiamos de ellas. Ya no sólo por confirmar el borrador casi sin haberlo leído, sino porque dejamos para el año que viene lo que podemos hacer este. Por ejemplo, queremos abrir un plan de pensiones por aquello de prever con antelación nuestra jubilación pero nunca encontramos el momento. ¿Por qué no lo hacemos este año? Además de comenzar a generar rendimientos de cara a nuestra jubilación, podremos beneficiarnos de una reducción de la base imponible​ de la que nos acordaremos en la siguiente declaración.

Además, muchos contribuyentes piensan que algunas aportaciones ya no tienen derecho a deducción cuando, en realidad, todavía se pueden beneficiar de una reducción en la base imponible. Este es el caso de la compra de vivienda habitual, deducción que fue eliminada para aquellas viviendas adquiridas a partir del 1 de enero de 2013 y que se mantiene vigente para las cantidades invertidas en la compra de una vivienda con anterioridad a esta fecha, en concreto, un 15% hasta un límite de 9.040 euros. 

¿Quieres saber si puedes ahorrar más? Dime dónde vives

Además de todas las deducciones generales incluidas en el IRPF, cada Comunidad Autónoma aplica las que considera conveniente con independencia de las existentes a nivel nacional. Por ejemplo, en la Comunidad Valenciana, Aragón y Extremadura, el contribuyente puede beneficiarse de una deducción por adquisición de libros de texto y material escolar.

En algunas de ellas, además, la deducción autonómica se suma a la deducción nacional. Tal es el caso de la Comunidad Valenciana, que incluye una deducción adicional de un 10% para las obras de conservación y mejora de la vivienda habitual realizadas en 2014 y 2015.

Ante cualquier duda, busca asesoramiento fiscal

En realidad, el mejor consejo que se puede dar consiste en preguntar a un experto sobre el tema y si es necesario pagar, hacerlo. Tengamos en cuenta que existen muchas deducciones y exenciones en el IRPF, tantas que es muy fácil perdernos en tal maremágnum​ legislativo y más si tenemos que sumar las desgravaciones autonómicas. A nadie le gusta pagar para completar este trámite pero, de no hacerlo, a quien tendremos que pagar es a Hacienda y, posiblemente, una cuantía mayor que si no recurrimos a la opinión de un experto en la materia; todo ello para evitar que tengamos que volver a pagar a Hacienda una vez más el año que viene.