Invertir con "dinero de mentira" no sirve de mucho

​Seguro que más de una vez has jugado al Monopoly. Para quien no lo conozca (si aún queda alguien), se trata de uno de los juegos de mesa comerciales más vendidos en el mundo. Su objetivo es mostrar lo que ocurre en el mundo real, invirtiendo lo mejor posible para adquirir todas las propiedades inmuebles que aparecen en el tablero.

Sin embargo, el Monopoly explica el comportamiento de un inversor en la vida real de forma muy poco precisa. El hecho de contar con dinero y propiedades ficticias es la razón fundamental por la que los jugadores no toman decisiones lógicas y deliberadas, dejándose guiar más por sus impulsos para ganar la partida.

Pues bien, los inversores también suelen jugar al Monopoly en bolsa. Cada vez es más habitual utilizar plataformas de prueba antes de invertir con dinero real, sobre todo para aplicar los conocimientos adquiridos y tratar de predecir la evolución de la cotización de un activo. Pero, al igual que con el Monopoly, la realidad supera a la ficción.

Las razones que lo explican son sencillas de entender: cuando utilizamos plataformas de demostración, no existe límite en cuanto al dinero disponible ni tampoco percibimos las pérdidas como tales y, por tanto, nuestro comportamiento obedecerá a razones más impulsivas que deliberadas y razonadas.

Las conclusiones no sirven ni siquiera siendo un inversor disciplinado

El comportamiento explicado responde al perfil del inversor típico: novato, sin apenas preparación ni conocimiento financiero, pero con muchas ganas de comenzar a operar desde ya. No obstante, también existen inversores más disciplinados que utilizan procedimientos analíticos y que, por tanto, pueden obtener conclusiones de sus análisis muy diferentes.

Sin embargo, por muy metódicos que seamos, los datos que obtengamos tampoco serán muy concluyentes. En este sentido, la no percepción de las pérdidas es clave. Dado que no es necesario compensar pérdidas ya realizadas con beneficios futuros, nuestro análisis siempre partirá desde cero cuando, en la realidad, rara vez sucede.

Dicho de otro modo, cuando invertimos utilizando dinero real y perdemos 100 euros, nuestra siguiente decisión debería tener en cuenta esta pérdida y, por tanto, nuestra siguiente decisión de inversión puede ser más conservadora. Sin embargo, con dinero ficticio, no existe la necesidad de compensar ninguna pérdida previa y, por tanto, el inversor actuará de forma muy diferente.

Tengamos en cuenta, además, que disponer de más dinero en una plataforma de prueba que en la realidad nos permite acceder a un abanico de posibilidades mucho mayor. Existen activos que exigen una inversión mínima y otros que, por sus especiales características, necesitan de una cierta inversión mínima para ser rentables.

El dinero de mentira no sirve para invertir en Bolsa pero sí para conocer la herramienta

En general, las plataformas de pruebas sirven para conocer la herramienta y para realizar las primeras operaciones mientras probamos el nuevo sistema, tratando de comprender ciertos términos financieros como el concepto de apalancamiento.

Este período de tiempo ha de ceñirse, como mucho, a una semana o menos, a no ser que seamos muy metódicos y que podamos extraer alguna conclusión más de nuestro análisis. En cualquier caso, nunca está de más hacer pruebas para comprobar cómo funciona la herramienta y evitar errores técnicos en el futuro, aunque las conclusiones no nos vayan a servir de mucho.