¿Influye el aeropuerto en el coste de mis vacaciones? Los gastos "invisibles" que nunca tenemos en cuenta al viajar

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​Para muchos las vacaciones ya son una realidad, mientras que otros están en el tiempo de descuento. Cualquier momento del año es bueno para viajar, aunque hay épocas donde las reservas de vuelos y hoteles se saturan. Aunque es mejor reservar los vuelos, hoteles y demás aspectos de las vacaciones con algunos meses de antelación (más que nada porque sale más barato), mucha gente lo deja para última hora.

Por eso es importante saber que existen ciertos costes o gastos “invisibles” que pueden encarecer el viaje. ¿De qué gastos hablamos? Los costes invisibles no residen en nosotros ni en los aspectos que podemos controlar; se trata de una serie de variables socioeconómicas y estructurales que pueden varían, y mucho, el precio de las vacaciones. Por eso, vamos a hacer un repaso de esos gastos que nunca relacionaríamos con nuestras vacaciones pero que pueden tener más peso en ellas de lo que parece.

El precio del billete de avión y sus múltiples variables

El precio de los billetes de avión, evidentemente, los marcan las aerolíneas y, según la fecha en los que los compremos, serán más baratos o caros (siempre es más barato antes que más tarde). No obstante, hay otros factores que no son tan evidentes. Por ejemplo, el precio del combustible, ya que una parte se repercute en el precio del billete, pues es la forma en que las aerolíneas hacen frente a estos ingentes gastos. Cuanto más alto esté el petróleo, por ejemplo, más caro será viajar en avión.

Pero además de eso, hay otra serie de condicionantes, como por ejemplo, las tasas aeroportuarias. Por ejemplo, AENA cobra a las aerolíneas por el uso de las pistas, los servicios de tránsito aéreo, los de meteorología o el uso de elementos de embarque. Una serie de gastos que después la aerolínea repercute en el billete de los viajeros.

Pero no solo se queda ahí la cosa. El aumento de los controles de seguridad también influye en el precio de los vuelos, ya que eso implica que las compañías necesitan más recursos para hacer una serie de comprobaciones que antes no tenían que hacer, de modo que al final es el cliente el que termina pagando la factura.

El hotel y sus costes

Otro gasto que depende de factores que se escapan a la vista es el hotel. El primero es claro: la ubicación. No cuesta lo mismo un hotel en el centro de una ciudad o en primera línea de playa que uno en las afueras o en zonas apartadas de los núcleos principales. Eso claramente repercute en el precio.

También es importante la situación del país o lugar. Si hablamos de zonas muy turísticas, el precio será mayor que si se trata de localidades menos visitadas o apartadas, donde además los costes del hotel son menores. Por eso, a veces es preferible alojarse a unos kilómetros de las ciudades principales o de las playas, pues el precio puede ser sensiblemente menor.

Otros factores importantes son el precio de la luz y las materias primas, pues cuanto más altos sean estos, más caro será alojarse en un hotel, ya que éste tiene que gastar más en su mantenimiento. Por lo tanto, a la hora de coger una habitación hay que mirar un poco más allá de que sea temporada alta o baja.

Los trámites

Cuando viajamos hay que dejar muchas parcelas cubiertas para no tener un susto a posteriori. Hablamos de seguros de accidentes o por nuestras posesiones, ya que puede que en el destino no tengamos fácil acceder a la sanidad en caso de necesitarla o recuperar nuestra pertenencias si nos roban.

Si la contratación de esos seguros lo dejamos en manos de una agencia, una aerolínea o un hotel, el gasto será mayor. Pensemos que cuanto más tengan que hacer por nosotros, más nos costará viajar. Por eso, es mejor mirarse antes todas las opciones disponibles y al alcance de nuestra mano para que no se incremente la factura del viaje.

Geopolítica también en tu viaje

Por último hablaremos de la geopolítica, que tiene que ver con el entorno en el que está una ciudad y los factores económicos y sociales que repercuten en ella. Esto, aplicado a los viajes, supone que el contexto en el que se encuentre nuestro destino puede variar los costes del viaje.

Es algo que ahora está ocurriendo en destino turísticos a los que el terrorismo está perjudicando, como Túnez o Turquía. El riesgo de que sucedan atentados disminuye la demanda y, por ende, los precios. A la inversa ocurre en zonas sin conflictos y en paz. 

Por lo tanto, vemos cómo la ley de la oferta y la demanda no es la única que influye en la fijación de precios y debemos estar atentos a todos estos factores para intentar disfrutar de nuestras vacaciones... al mejor precio.

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