Estimación directa o módulos, ¿qué sistema me conviene para tributar?

​Todos los autónomos tienen que tributar por los ingresos percibidos en su actividad habitual por IRPF. Sin embargo, y a diferencia de los trabajadores por cuenta propia, pueden elegir la modalidad en la que tributan: estimación directa o estimación objetiva, el sistema más conocido como módulos. Pero, ¿cuál es más conveniente? La respuesta a esta pregunta depende de muchas circunstancias, que repasamos a continuación.

¿Cuáles son los requisitos para tributar por el sistema de estimación objetiva?

No todos los autónomos pueden tributar por módulos. Existen una serie de requisitos para que un trabajador por cuenta propia se pueda acoger a este sistema. En resumen, no podrán acogerse al sistema de módulos aquellos autónomos que tengan unos ingresos por encima de una determinada cantidad, que se irá reduciendo progresivamente hasta 2019. Estos límites, para 2018, son:

  • Un límite general de 250.000 € de ingresos, que en 2018 debería haberse reducido hasta los 150.000 €. Sin embargo, el Gobierno dejó en suspenso este nuevo límite, que previsiblemente se reducirá el año que viene.

  • Esta cantidad se reducirá hasta los 125.000 € en el caso de facturación a profesionales y otras sociedades, que se reducirá, previsiblemente, a 75.000 € el año que viene.

  • En relación con el volumen de compras, este límite será también de 250.000 €, y en 2019 se reducirá probablemente a 150.000 €.

Todos estos límites se están reduciendo progresivamente desde hace dos años con el fin de poner límites al sistema de módulos, que habitualmente se ha caracterizado por ser un sistema susceptible de ser fraudulento. Todos los autónomos que superen estos límites, estarán obligados a acogerse al sistema de estimación directa, ya sea la modalidad simplificada o la general.

¿Y qué hago si me puedo acoger al sistema de módulos?

Pero, entonces, ¿qué debe hacer un autónomo que pueda elegir entre los dos sistemas? La respuesta no es única, y depende de muchas circunstancias. Así, y mientras el régimen de estimación directa depende de los ingresos reales obtenidos por el negocio, para determinar el rendimiento de una empresa en el sistema de módulos se utilizan una serie de criterios objetivos, como los metros cuadrados del local comercial, el número de empleados o la potencia instalada, entre muchos otros.

En consecuencia, elegir el sistema que más nos conviene depende de la estimación de ingresos que se realice sobre nuestro negocio:

  • Si la estimación de ingresos por el sistema de módulos es inferior a la facturación real prevista en los próximos meses, lo más conveniente tributar por módulos, pues pagaremos menos a Hacienda. Este puede ser el caso de, por ejemplo, un bar pequeño pero con elevados ingresos.

  • Si, en cambio, la estimación de ingresos es superior a la facturación real, lo más conveniente es hacerlo a través del sistema de estimación directa. No obstante, hay que tener en cuenta que este sistema requiere llevar una contabilidad mucho más exhaustiva, lo que obliga a invertir más dinero en la gestión de nuestro negocio. Este es el sistema más interesante para empresas que tengan un local grande que consuma mucha electricidad y tenga contratados muchos empleados.

  • Sin embargo, la facturación de las empresas no es algo estático, mientras que en el sistema de módulos pagaremos lo mismo todos los meses. En este caso, por ejemplo, un emprendedor que haya comenzado su actividad y, por tanto, tenga unos elevados costes iniciales y pocos ingresos, puede valorar tributar por estimación directa al principio para cambiar a módulos más adelante. Por el contrario, una empresa que haya visto reducida su facturación y tribute por módulos en la actualidad, puede reducir su factura acogiéndose al sistema de estimación directa, bien a través de la renuncia explícita presentando el modelo 036 o 037 o a través de una renuncia tácita presentando el modelo 130.