¿Están garantizadas nuestras pensiones con el aumento de la productividad de los trabajadores?

​El 21 de octubre de 2015, Marty Mcfly y Doc Emett Brown aterrizaban en su futuro, que ya es nuestro presente. Pero era un futuro desconocido para nosotros; no había coches ni patinetes voladores y pequeñas masas de pizza no se convertían en familiares solo con meterlas en un microondas. Este fue el futuro que los guionistas de la película Regreso al Futuro se imaginaron en 1985, y aunque sí adivinaron algunas cosas, como la teleconferencia, se equivocaron en la mayoría de ellas. 

Pero, ¿seríamos capaces de adivinar nuestro futuro? No sabemos si cuando llegue la hora de nuestra jubilación habrá coches voladores en los cielos de las ciudades, si habrá gente viviendo en Marte o si el AVE será demasiado lento frente a trenes que van a 1.500 kilómetros por hora, pero casi igual de difícil puede resultarnos saber si nuestra pensión nos llegará para pagar un billete en el tren ultrarápido. Lo que sí sabemos es que hay empresas que investigan para crear vehículos que vuelen y que hay un visionario, Elon Musk, que tiene planteado crear una colonia en Marte y un túnel por donde viajará un tren ultrarápido. En lo que respecta a nuestra paga de jubilación, lo que tenemos para proyectar el futuro son los estudios sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones.

La productividad, un factor importante para un sistema de pensiones de reparto

No es tarea fácil av​eriguar cómo será la jubilación en unos cuantos años y puede que haya teorías para todos los gustos y colores. El sistema de pensiones español se basa en el reparto; en lo básico, para que un sistema de este tipo funcione de forma adecuada, los ingresos del sistema deben igualarse a los gastos que tenga; es decir, que los trabajadores en activo pagan con sus ingresos en la Seguridad Social las pensiones de los jubilados, que en su día hicieron lo propio. Existen tres formas sencillas para poder cuadrar estos gastos e ingresos: aumentar la productividad de los trabajadores, incrementar las aportaciones que los trabajadores realizan al sistema (elevar las cotizaciones a la Seguridad Social) o retrasar la edad de la jubilación, entre otras muchas.

Para muchos, la clave del futuro del sistema de las pensiones está en el primer punto, en la productividad de los trabajadores (que nada tiene que ver con calentar la silla en la oficina). Ya sabemos que el problema principal que acecha al sistema de pensiones en España es el acusado proceso de envejecimiento de la población junto a la alta tasa desempleo; en la actualidad hay 2,26 trabajadores por cada pensionista, frente a los 2,71 que había hace siete años. Pero hay que tener en cuenta que los trabajadores de hoy en día producen mucho más que los empleados de hace años, con lo que sus salarios son mayores y pueden aportar más a la Seguridad Social.

La mayor productividad de la economía, de los trabajadores, siempre que no venga determinada por la bajada del empleo (es decir, porque hay menos personas trabajando para mantener el mismo PIB del país), es una ayuda muy importante para sostener el sistema de pensiones. Por un lado, tiene un efecto en el corto plazo ya que es de esperar que esa mayor productividad repercuta en unos mayores salarios y, por tanto, en mayores aportaciones a la Seguridad Social. Si el incremento fuera alto podría incluso ayudar a 'llenar la hucha', ya que esos aumentos de los salarios tardan en trasladarse a las pensiones.

Otros argumentos

Algunos economistas, como Vicenç Navarro, están convencidos de que el aumento de la productividad de los próximos años servirá suficiente para sostener el sistema, ya que así he venido sucediendo en los últimos años. En su argumento se señala que si la productividad creciera en los próximos 50 años una media del 1,5% anual, el PIB del país en 2060 sería 2,20 veces mayor al alcanzado en 2007. Así, si la riqueza del país fuera 100 en 2007, en el año 2060 sería 220. Si hace ocho años el gasto en pensiones representó el 8% del PIB, en 2060 el gasto en pensiones alcanzará el 15% del PIB con la actual pirámide demográfica, pero no sobre el PIB actual, sino sobre los 220 de 2060. De este modo, si las previsiones son correctas. la riqueza del país debería aumentar de manera sustancial para que el país pudiese mantener las pensiones.

Para muchos, esta teoría no es suficiente y se ha quedado ya desfasada. Sus detractores señalan que el gasto en pensiones crece mucho más deprisa que el crecimiento del PIB puesto que en 2012 ya era de casi un 11%. A ello añaden que el problema del envejecimiento de la población se verá también mucho antes, en 2050, que además, precipitará un descenso de la población en edad de trabajar, por lo que la productividad por trabajador tendría que aumentar mucho para poder sostener el sistema.

En todo caso, lo que queda claro es que la productividad tiene un efecto directo en el actual sistema pensiones y que, por tanto, las políticas de fomento de la productividad son vitales para su supervivencia y sostenibilidad futura. No obstante, si las proyecciones en cuanto a tasa de desempleo y evolución demográfica son correctas, quizá no sea suficiente.​

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