¿Es cierto que todos salimos ganando con la reforma fiscal?

​Aunque todos vayamos a la misma fiesta, cada uno la contará según la viva. La botella, puede que para algunos esté vacía, para otros a medias e incluso habrá quien la vea llena. La reforma fiscal es un poco así: nos afecta a todos, pero a cada uno de una manera distinta

Los expertos aseguran que esta reforma nos beneficia a todos, puesto que se han reducido los tramos del IRPF de siete a cinco y todos ellos se verán beneficiados con una reducción en los tipos impositivos. Además, se han incrementado los mínimos personales y familiares que están exentos de tributación en el IRPF y se han creado nuevas deducciones por ascendientes y descendientes con discapacidad, así como para familias numerosas. A priori, parece que las rentas más bajas salen beneficiadas con las novedades fiscales pero, en la práctica, hay muchos matices que hacen que muchos contribuyentes no acaben notando cambio alguno.

Para empezar, las rentas muy bajas no saldrán tan beneficiadas como el resto e, incluso, pueden llegar a salir perjudicadas. Ello es así porque, por ejemplo, un contribuyente que gana o recibe una prestación de 11.500 euros anuales u otra persona que gana 12.000 euros con un hijo a cargo prácticamente no verá ningún tipo de cambio en sus ingresos netos mensuales. Estos perfiles no se beneficiarán de la rebaja impositiva, puesto que antes de 2015 ya abonaban, en la práctica, muy poco por IRPF gracias a todas las bonificaciones a las que tenían derecho en virtud de la legislación fiscal vigente en ese momento.

Otro ejemplo claro de contribuyentes que se ven perjudicados con la reforma lo representan aquellas personas que vivan en régimen de alquiler, los cuales ya no podrán deducirse las cuantías satisfechas durante un año natural. Bien es cierto que esta novedad afecta únicamente a los contratos suscritos a partir del 1 de enero de 2015 y no a los anteriores, pero muchas personas que viven de alquiler se verán perjudicadas.

Para los inversores minoritarios, la reforma tampoco es tan positiva. La principal novedad en la fiscalidad del ahorro es la eliminación de la exención fiscal para aquellos contribuyentes que cobren menos de 1.500 euros en concepto de dividendos. Hay que decir que la compra de acciones que dan derecho a dividendo ha sido tradicionalmente una de los principales productos de ahorro de los hogares españoles y que, además, por el capital invertido, las acciones no daban derecho a una percepción de un dividendo de elevada cuantía, por lo que es de esperar que la reforma afecte de forma negativa a un número muy considerable de contribuyentes.

En definitiva, nunca llueve a gusto de todos y la reforma fiscal no iba a ser una excepción. La rebaja de tipos impositivos constituye, sin duda, un soplo de aire fresco para las finanzas personales de los españoles pero, sin embargo, muchos contribuyentes dejarán de contar con unos beneficios que, hasta el año pasado, formaban parte de su planificación financiera.