¿En qué consiste una ampliación de capital y cómo puedo invertir en ello?

​En el mundo de la inversión hay una serie de conceptos claves que todo aquel que quiera adentrarse en él debe conocer. Uno de ellos, y de los más importantes, es el de ampliación de capital. Primero, porque es básico conocerlo si eres accionista de una compañía o negocio y, segundo, porque es una de las herramientas principales de las compañías para tener más capacidad financiera.

La ampliación de capital, como su nombre indica, es el aumento del capital social de una empresa. El capital social son los bienes que los accionistas o propietarios de una empresa para que realice inversiones sin derecho a devolución. Basta citar como ejemplo las aportaciones de capital que se tienen que hacer para que una empresa eche a andar y pueda desarrollar su negocio.

Pues bien, una ampliación de capital supone una inyección adicional para que la empresa en cuestión afronte nuevos retos, entre en nuevos mercados o sectores o, simplemente, para hacer frente a un descenso de los recursos disponibles, es decir, una mala racha. Hay dos forma de realizarla: ampliando el número de acciones o aumentando el valor nominal de las ya existentes.

Cuando una sociedad realiza esta operación, los socios antiguos suelen tener derecho de suscripción preferente, lo que supone que estos tienen ventaja sobre otros que quieran entrar en el negocio para adquirir nuevas acciones de la compañía y aumentar su peso en ella. Lo que cada suscriptor debe pagar por cada acción nueva lo determina la empresa y el precio se establece de tres formas distintas:

  1. A la par: el precio es el mismo que el que tienen las acciones antiguas

  2. Por encima de la par: el precio es superior

  3. Liberada: el pago se realiza a cargo de las reservas de la sociedad. Si es 100% liberada, es gratuita para los accionistas; si es parcialmente liberada, una parte del pago se hace con cargo a reservas y la otra la pone el accionista.

Hay que tener muy presente que las ampliaciones de capital diluyen el valor de los títulos, ya que al emitirse más acciones, el valor de cada una baja porque hay que repartir el valor de la empresa entre más títulos y accionistas. Para que esto no ocurra, se suele exigir una prima de emisión para que los nuevos accionistas paguen también por las reservas de la empresa.

¿Acudir o no acudir? La cuestión

Ahora que ya sabemos lo que es una ampliación de capital, toca saber cuándo debemos acudir a una. Porque no en todas se sale ganando, por lo que hay que estudiar bien las opciones antes de dar el paso. Para ello, hay que investigar bien la situación de la empresa para saber si merece la pena acudir a la ampliación o no.

Lo principal es conocer los motivos de la ampliación. Si la razón es para el crecimiento de la compañía a través de una adquisición, la inversión en investigación o para entrar en un nuevo mercado, puede ser interesante acudir, pues eso nos puede garantizar mayores retornos en el futuro. Si, por el contrario, la ampliación se debe a una mala situación financiera de la empresa es mejor no acudir y esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos, pues para invertir más en la sociedad siempre hay tiempo (para eso está la bolsa).

Si al final decidimos no acudir a la ampliación, debemos saber que podemos vender los derechos de suscripción preferente que tenemos por ser antiguos accionistas. Los derechos que los accionistas quieren vender están cotizando en el mercado durante 15 días para que los interesados puedan adquirirlos. Si esos derechos no se venden, se extinguen, a no ser que la sociedad los venda por su cuenta el último día y luego abone la cantidad obtenida a los accionistas. De este modo, podemos también lograr rentabilidad si decidimos no acudir a una ampliación de capital.

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