El turismo colaborativo también se aplica a nuestras vacaciones: cinco gastos que podrás reducir si apuestas por esta tendencia.

​La economía colaborativa se ha convertido en una tendencia que cuenta con cada vez más adeptos. Desarrollada al calor de las nuevas tecnologías y de Internet, ha permitido que todas las personas que participan en él se hayan beneficiado de servicios adaptados a sus circunstancias y unos costes más bajos, pues se reparten entre todos los que participan en él.

De hecho, no existe prácticamente ningún ámbito en el que el consumo colaborativo no esté presente. Desde el transporte hasta los préstamos y las donaciones, pasando por el alquiler de viviendas, la economía colaborativa ha arrasado con todo, y hoy en día se ha convertido en el principal medio de vida para muchas personas a la hora de contratar determinados servicios.

Las vacaciones no iban a ser menos, y hoy en día es posible utilizar servicios vacacionales beneficiándonos de todas las virtudes de la economía colaborativa. Estos son cinco de ellos.

¿Dónde puedo dormir?

A decir verdad, el alquiler vacacional colaborativo se ha quedado obsoleto. El hecho de compartir nuestra vivienda con otras personas que viajan por el mundo y la posibilidad de acceder a alquileres vacaciones en el centro de las ciudades fue, en su momento, toda una revolución, pero la gente que viajaba buscaba algo (todavía) más barato y con muchos menos lujos.

En la actualidad, lo que se lleva es viajar de sofá en sofá por el mundo. El Couch Surfing, dicen los que lo han probado, no es solo una forma barata y diferente de viajar, sino de toda una experiencia única que permite conocer el modo de vida de los lugareños. Y aunque muchas personas sean todavía reticentes a viajar de este modo, lo cierto es que cada vez son más quienes se deciden a probarlo... y vuelven.

¿Cómo puedo moverme?

El transporte urbano e intraurbano es, sin duda, el ejemplo más paradigmática del consumo colaborativo, a la vez de la más polémica. Algunas plataformas, como Uber, fueron prohibidas en España debido a la oposición frontal de los taxistas y otras, como Blablacar, están en el punto de mira del Gobierno por el ánimo de lucro que ellos dicen no tener.

Sea como fuere, lo cierto es que ya no se concibe el transporte sin que el consumo colaborativo esté presente. Y no solo cuando hablamos de movernos por carretera; algunas aplicaciones, como Compartirtrenmesaave, permiten aprovechar los precios reducidos de las mesas que hay en los vagones de Ave y trenes Alvia, por ejemplo.

¿Qué puedo visitar? 

El turismo colaborativo no se limita a buscar el alojamiento y conseguir un transporte más barato. La red ha propiciado formas muy interesantes de visitar los lugares de destino y conocer nuevas personas con los mismos intereses que nosotros. 

Modelos como el que propone Hospitality Club, que se dedica a poner en contacto a personas que ejercen de anfitriones, ya sea a través de visitas guiadas por las ciudades o, simplemente, ofreciéndose para probar los platos típicos de cada lugar, cada vez son más habituales. Así se hace posible conocer de primera mano el destino, junto con los lugares menos turísticos, pero con más encanto.

¿Dónde puedo comer barato?

Pero los turistas no son los únicos que se benefician del turismo colaborativo. Muchos comerciantes de ciudades medias y grandes han decidido asociarse con el fin de ofrecer paquetes turísticos asequibles durante toda la estancia. Por ejemplo, un hotel se asocia con un restaurante con el fin de ofrecer alojamiento y comidas a un precio más barato durante toda la estancia.

Otras alternatias son visitas organizadas, que reúnen diferentes actividades relacionadas con la restauración, los museos o las tiendas típicas de cada lugar.

Y, por supuesto, ¿cómo puedo financiar mis vacaciones?

Cada vez son más las personas que recurren a financiación externa para pagar sus vacaciones. Sin embargo, el crédito convencional bancario ha dado paso a otras alternativas colaborativas que cada vez están más en boga.

La más habitual es, sin duda, el crowdlending, un método de préstamos p2p entre particulares a tipos reducidos que pone en contacto a quienes quieren ahorrar con quienes quieren disponer de ese dinero. De hecho, las solicitudes de préstamos p2p para financiar vacaciones crecieron un 35% el año pasado en España, con un interés medio del 7,6% a doce meses.

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