El dinero del siglo XXI: así han cambiado nuestras formas de pago

Ya ha llovido, y no poco, desde que la sal fuera utilizada como medio de pago. Quién sabe si dentro de no demasiado tiempo ocurrirá lo mismo con las monedas y los billetes que hoy engordan, alguno más que a otro, nuestras carteras. Internet y las nuevas tecnologías han cambiado nuestra sociedad; si hoy ya nadie utiliza una cabina de teléfonos, pocos compran un periódico o casi nadie escribe una carta, hay también ya países que han emprendido la carrera por suprimir el dinero en efectivo, como Dinamarca. Quienes están a favor de enterrar las monedas citan entre los beneficios que implicaría un control más efectivo del dinero, puesto que habrá menos dinero negro o descenderán los atracos; quienes se ponen en el otro lado de la balanza hablan de que crecerán los ciberdelitos y que se dejaría aún más al margen de la sociedad a los más desfavorecidos.

Sea lo que sea que ocurra, lo cierto es que la forma en que pagamos nuestros bienes ha cambiado mucho en poco tiempo y sin que apenas nos hayamos dado cuenta. Pocos son los que llevan hoy en día dinero en efectivo suficiente para comprar un pantalón, llenar el carro en el supermercado o pagar un taxi; todos tiramos de tarjeta. Y no sólo las de débito o las de crédito, en nuestro día a día se han instalado todo tipo de tarjetas, como las virtuales o aquellas que funcionan con tecnología contactless.

Tarjetas virtuales y contactless

Las primeras son un instrumento de pago creado para ser utilizado en Internet evitando tener que utilizar nuestra tarjeta física. Las tarjetas virtuales funcionan con un sistema de prepago similar al de los teléfonos móviles, es decir, la recargas con la cantidad que tú decidas normalmente a través de una transferencia desde tu cuenta bancaria. Y, como su propio nombre indica, son virtuales, no tienes una tarjeta física solo un número de tarjeta así como todo lo necesario para realizar tus compras en Internet como la fecha de caducidad, número secreto, etc.

Las tecnologías inalámbricas hacen posible pagar con tarjetas y con el móvil sólo con acercar al terminal punto de venta del comercio (TPV) el dispositivo o la tarjeta, es lo que se conoce como contactless.  No todos los smartphones ni tarjetas pueden hacerlo, deberán disponer de una tecnología de comunicación de corto alcance y alta frecuencia que permite el intercambio de datos llamada Near Fear Communications (NFC), mientras que la TPV tendrá que contar con contactless. En el caso del móvil el pago se realiza a través de una tarjeta que se instala en el terminal.

Pago con el móvil

Las apps de los móviles también nos permiten efectuar diferentes pagos, como el parquímetro, la gasolina e incluso el agua que sacamos en cualquier máquina de vending. Algunas de estas apps, además, nos dan la posibilidad de tener un historial con nuestros gastos. Una forma sencilla de controlar, por ejemplo, lo que gastamos en gasolina.

Al hablar de los móviles no podemos olvidar tampoco los pagos que realizamos a través del dispositivo y que se cargan a nuestra factura telefónica.

Plataformas de pago por Internet

Las plataformas de pago por Internet, como PayPal, evitan que el comprador tenga que estar continuamente poniendo los datos de la tarjeta. De esta forma, se crea un entorno más seguro a partir de una cuenta en una de estas plataformas que te dará unas claves para realizar tus compras.

Con todo, y a pesar de que la comodidad de los nuevos medios de pago les hace ganar peso cada día, el efectivo sigue mandando. Es más, la decisión de utilizar un medio de pago y otro es cuestión muchas veces de la cantidad que tengamos que desembolsar, cuanto mayor sea parece que más confiamos en las formas de pago de siempre, una transferencia bancaria, un cheque.... Aunque ya se sabe, la confianza es cuestión de tiempo.

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