¿Cuánto dinero debo destinar a pagar mi hipoteca?: Las reglas para una economía personal saludable

Las finanzas personales y familiares se pueden gestionar del mismo modo que lo haría una gran empresa. Al fin y al cabo, la regla para todos ellos se resume siempre en lo mismo: que los gastos no superen los ingresos puesto que, de otro modo, podríamos acabar en una situación de quiebra.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones esto no es posible o no es tan sencillo como podría parecer a simple vista. Tengamos en cuenta que las empresas cuentan con departamentos financieros específicos que se encargan de realizar esta labor y lo más seguro es que ninguno de nosotros dispongamos de los conocimientos adecuados para llevar nuestra economía a buen puerto. Pero, tranquilos, existen reglas sencillas para que la gestión de nuestras finanzas sea saludable y no se convierta en una auténtica pesadilla. ¿Quieres saber cuáles son?

Trata de ahorrar, al menos, el 10% todos los meses

Sabemos de la dificultad que entraña esta afirmación. Ahorrar el 10% de nuestro salario neto mensual no está al alcance de muchos y aumentar estos ingresos es todavía más difícil. Por esta razón, el 90% restante ha de ser gestionado de forma tal que nos permita llegar con un cierto desahogo a fin de mes.

Para ello, lo más recomendable es dividir cada partida de gasto en función de su importancia cuantitativa y atendiendo a si podemos prescindir de ella o no. Por ejemplo, el pago de las deudas son prioritarios y el gasto en comida es necesario; sin embargo, sí podremos prescindir en un momento dado de utilizar el vehículo para irnos de vacaciones, por ejemplo.

¿Cuánto debo destinar al pago de mi hipoteca?

La hipoteca es el gasto más importante que todas las familias tienen que acometer a lo largo de su vida y, sin duda, el más oneroso. Los expertos coinciden en que este gasto no debería superar, en ningún caso, el 30% de nuestros ingresos mensuales. En cualquier caso, para llegar holgadamente a fin de mes, conviene limitarlo a un 20-25%. Es decir, para una familia cuyos ingresos sean de 2.000 euros netos mensuales, la cuota de la hipoteca no debe superar los 600 euros al mes para un plazo de, como mucho, 30 años.

Pero es necesario tener en cuenta, asimismo, el valor de la vivienda. En este sentido, ninguna familia debería destinar sus ingresos brutos de más de cuatro años para comprar una vivienda. Es decir, si una familia tiene unos ingresos brutos anuales de 40.000 euros, debería acceder a una vivienda cuyo valor de tasación sea, como mucho, de 160.000 euros.

El resto de deudas no deben superar un 10%

En general, la totalidad de las cuotas mensuales destinadas al pago de las deudas nunca deben superar el 40% de los ingresos netos mensuales. Esto quiere decir que si ya estamos destinando un 30% al pago de la hipoteca, podremos destinar un 10% a satisfacer las cuotas del resto de deudas pendientes, tales como préstamos personales, el préstamo del coche, las compras que se han hecho a plazos y la cuota a pagar de las tarjetas de crédito.

Si nos encontramos en la situación en la que no podemos asumir una cuota tan elevada, podemos aplazar las compras hasta haber reducido otras deudas pendientes o hasta que dispongamos mayores ingresos pero, en cualquier caso, no es recomendable, en ningún caso, endeudarse con un coste superior al 20% TAE. Para el caso de la familia anterior, con unos ingresos netos de 2.000 euros al mes, podrá destinar como mucho 800 al pago de todas las deudas.

El 50% para nuestros gastos

Después de haber afrontado el pago de los gastos financieros, los que tienen prioridad absoluta sobre cualquier otro desembolso, toca asumir los gastos sobre otras necesidades básicas como comer, vestirse y pagar los recibos de la luz, el gas, el agua, el teléfono o Internet.

Si dedicamos el 40% de nuestros gastos a satisfacer nuestras necesidades básicas, todavía nos quedará un 10% para caprichos. Es decir, para unos ingresos netos de 2.000 euros mensuales, 800 podrán ser destinados al pago de los primeros y unos 200 para los segundos.

Y así conseguiremos un 10% de ahorro cada mes

Si seguimos estos consejos al pie de la letra mes a mes, nos encontraremos con un ahorro al final de año de unos 2.400 euros, que no viene nada mal. Si, además, invertimos este ahorro en productos financieros que generen una rentabilidad del 2% anual, por ejemplo, podremos obtener un ahorro de otros 50 euros anuales.

En realidad, se trata de una forma de ahorro y planificación de las finanzas personales muy útil y, aunque en nuestra vida diaria las cosas no sean tan sencillas, es posible que sean un buen punto de partida si de lo que se trata es de llegar desahogados a fin de mes.

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