Correr para ser mejor inversor; ¿en qué se parecen la Bolsa y el running?

​El running se ha convertido en uno de los deportes más practicados entre la población española. Su popularidad se debe a que es un deporte fácil de practicar, pues solo exige calzarse unas zapatillas, nos pone en forma muy rápido y, además, sirve para socializar, pues cada vez son más los adeptos que buscan compañeros de fatigas para preparar las miles de carreras populares que se organizan a lo largo y ancho de la geografía española.

Pero, además, el running tiene muchas conexiones con otros campos, incluso con algunos que ni nos imaginaríamos. Las enseñanzas del running pueden perfectamente aplicarse al mundo de las finanzas en general y de la bolsa en particular. Y, sin duda, pueden convertirnos en mejores inversores. Veamos cuáles son: 

No dejarse llevar por los sentimientos

Los sentimientos son un elemento imprescindible para muchos campos de nuestro día a día. Y controlarlos, una auténtica odisea. Sin embargo, si somos capaces de mantenerlos a raya, conseguiremos todos nuestros objetivos, tanto en el running como en la bolsa. Por ejemplo, en una maratón conviene dosificar fuerzas, evitando cambios de ritmo bruscos aunque estemos frescos, con el fin de acabar de la mejor forma posible. En bolsa, especialmente en el largo plazo, es necesario controlar nuestros impulsos para no comprar y vender antes de tiempo.

Ser constante para ser mejor 

Cuando preparamos una carrera, especialmente en el caso de las más duras, es necesario una preparación previa que puede durar varios meses. Estos momentos pueden ser duros psicológicamente, pues de ellos depende nuestro desempeño en la carrera. En bolsa ocurre lo mismo: cuanto más preparados y formados estemos, y más paciencia y constancia tengamos con nuestras inversiones (por ejemplo, aportando cada mes una pequeña cantidad a un plan de pensiones o un fondo de inversión), mayor capital acumularemos a lo largo de los años.

No intentar ser el primero siempre

Correr no tiene por qué ser una competición continua. Podemos competir contra nosotros mismos y nuestras marcas anteriores, sí, pero no debemos hacerlo contra otros que están mejor preparados que nosotros si no queremos tener problemas. En el mundo de la bolsa ocurre exactamente lo mismo: estamos compitiendo continuamente contra otros inversores, la mayoría de los cuales están más preparados que nosotros, y buscan exactamente lo mismo: obtener el mayor beneficio posible. Conviene tener en cuenta cuáles son nuestras limitaciones y no tratar de competir contra los mejores, al menos si no estamos preparados para ello.

Utiliza las herramientas adecuadas

Es evidente que cualquier calzado podría valernos para salir a correr. ¿Quién no ha utilizado las zapatillas más viejas que tiene para dar una vuelta por el parque? Sin embargo, utilizar un calzado inadecuado puede causar lesiones y otros problemas que pueden poner en riesgo nuestra actividad posterior. En bolsa, igualmente, no hay que lanzarse a la piscina a la primera de cambio, sino que es recomendable utilizar la mayor información posible para no dejar ningún cabo suelto.

Luchar por nuestro objetivo 

En el mundo del running, especialmente si estamos preparando una carrera popular, tenemos un objetivo en mente para el que nos preparamos durante varios meses, cuyo entrenamiento es diferente en función de la distancia: 10K, media maratón, maratón... Una vez logrado el objetivo, no continuamos más allá, a no ser que comencemos a prepararnos para un nuevo objetivo. En bolsa, conviene establecer también un objetivo de rentabilidad, y no sobrepasarlo, salvo que estemos preparados para ello. Por ejemplo, si hemos establecido un 10% de rentabilidad con la inversión y lo logramos, no conviene esperar para obtener un rendimiento mayor.

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