Compartir nuestro lugar de trabajo; ¿qué es el coworking y cómo nos beneficia?

​Juntos, pero no revueltos. El coworking, en su traducción al castellano co-trabajo, pone en práctica esta expresión. Nacido hace apenas una década en EEUU, el coworking consiste en que varios profesionales independientes, emprendedores o pymes de diferentes sectores y actividades compartan un mismo espacio de trabajo. Una nueva forma de trabajar para los autónomos -aquellos que para su día a día solo necesitan de un portátil, una conexión a Internet y un teléfono- que tiene que ver mucho con esa nueva tendencia llamada consumo colaborativo.

Porque en lo básico, el coworking trata de compartir y va más allá del hecho de pagar a medias el alquiler de un local. Los centros de coworking se crean bajo la filosofía de cooperar entre los que allí trabajan; de poder beneficiarse de la experiencia de los demás profesionales con los que se comparte espacio, además de que el resto se beneficien de la tuya. Para ello, cuentan con la figura de un gestor, una persona que se encarga de impulsar la colaboración entre quienes trabajan en ese espacio y de fomentar la creación y la sensación de que los que allí laboran pertenecen a una comunidad. Todo en estos centros, está orientado a promover la colaboración entre quienes trabajan allí, como por ejemplo en la decoración que más que recordar a una típica oficina suelen tener apariencia de cafetería moderna.

El coworking pone en bandeja a los autónomos salir del aislamiento que supone trabajar desde casa, con todo lo que eso significa, como poder separar la vida profesional de la personal, tener un buen lugar donde recibir a los clientes, no estar sometido a las distracciones caseras (como los vecinos, los niños…) o disponer de salas de reuniones. Pero, sobre todo, poder tomar un café en cualquier momento con alguien. Interactuar con el resto de coworkers te hará mantenerte al día y sacar provecho de las opiniones e ideas del resto.

La interacción con el resto nos da acceso también a nuevas redes de contactos para hacer negocio. En la mayoría de estos centros se celebran, al menos una vez al mes, eventos o talleres en los que, a la formación que ofrecen se le suma el plus de poder hacer networking sin salir de la oficina. Otra ventaja que no conviene olvidar es que dentro de ese precio entra cualquier imprevisto, nosotros no tenemos que hacernos cargo si se rompe una bombilla, se estropea el wifi… porque hay gente que se encarga de ello.

Y todo ello a un precio asequible. Una de las ventajas que tiene esta manera de trabajar es que da acceso a una oficina a un coste razonable. En España, existen algo más de 500 centros de coworking en los que es posible alquilar un lugar de trabajo desde los 70 euros por un día a la semana a los 300 euros por un puesto fijo, e incluso hay locales que ofrecen bonos por horas. Una flexibilidad que no ofrece una oficina al uso. Además, existen espacios de coworking gratuitos gestionados por entidades públicas.

En definitiva, el coworking nace como una nueva filosofía de trabajar para un nuevo tipo de profesionales independientes. A la hora de decidirse por trabajar en uno hay que tener en cuenta otras cosas más allá del precio, como con quienes compartiremos espacio. Ya sabemos que, a veces, no es fácil tener vecinos.

 

En Seguros de tú a tú: ¿Me interesa aumentar la base de cotización si soy autónomo?, Soy autónomo y quiero pagar menos; así me afecta la reforma fiscal​​