¿Cómo elegir el mejor préstamo para nuestros estudios?

Quien algo quiere algo le cuesta. Acceder a un buen puesto de trabajo conlleva una buena formación y estudiar, además del coste del sacrificio y esfuerzo que supone, implica un coste económico cada vez más grande. En otros países, suele ser algo habitual que los estudiantes universitarios se paguen sus estudios con un préstamo bancario. En España, comienza a ser una opción cada vez más extendida para muchos jóvenes que desean realizar una carrera o para quienes quieren completar su formación con un curso de postgrado o un máster.

La mayoría de los bancos ofrecen productos financieros destinados a quienes quieren pagarse los estudios universitarios. Aunque antes de empezar la búsqueda del mejor préstamo para nosotros lo que tendremos que hacer es estimar cuánto necesitamos o, lo que es lo mismo, cuánto nos pueden costar los estudios. En el mercado, puedes encontrar préstamos para estudios de diferentes clases, para el total de la carrera, para una matrícula puntual o para los gastos de manutención. Una vez hecho el cálculo, el siguiente paso será lanzarse a la comparativa. Busca, compara y, si encuentras algo mejor, quédatelo.

Metidos en tarea lo que deberás tener presente para elegir el mejor préstamo de estudios no es tan diferente de lo que debes tener en cuenta cuando busques cualquier otro préstamo. Lo primero es conocer el importe máximo que te concederá la entidad bancaria para cursar tus estudios; la mayoría de los que encontrarás en el mercado se mueven en una horquilla que va de los 5.000 a los 60.000 euros. 

Este proceso continúa con un vistazo al tipo de interés que te ofrecen las entidades, que puede ser fijo o variable. En este último caso, lo normal es que al Euribor se le sume un diferencial, al igual que ocurre con las hipotecas. Por regla general, estos préstamos suelen tener intereses más bajos que el resto e incluso hay algunos que llegan a ofrecer bonificaciones por buenas notas. Recuerda que lo que deberemos considerar es cuánto acabarás pagando en total por tu crédito, teniendo en cuenta cuál será la TAE del préstamo, además de sus gastos asociados. Los préstamos dirigidos a formación no suelen cobrar por su estudio pero sí que lo harán por su apertura e incluso pueden tener asociada una compensación por reembolso anticipado.

El periodo de carencia

La duración del préstamo es también algo básico, puesto que los bancos suelen fijar los plazos de amortización en función de la duración de los estudios pero también es algo habitual que se apliquen periodos de carencia a los préstamos. Algo que conviene tener presente ya que se supone que estos préstamos están diseñados para empezar a devolverlos una vez se acaben los estudios y se encuentre un buen puesto de trabajo con un sueldo que permita devolverlos sin problemas. Así que ese periodo de carencia, durante el cual solo pagaremos los intereses del préstamo, es clave.

Una de las cosas más a tener en cuenta, es que el préstamo se adecue a nuestras necesidades. En este sentido, algunos de estos créditos te ofrecen la posibilidad de que se te haga efectivo en diferentes plazos, que no sea todo de golpe. Por ejemplo, solicitar el pago de una cantidad en septiembre para hacer frente a la matrícula. De esta forma, además, sólo pagarías intereses sobre ese importe utilizado.

Como cuando se solicita cualquier préstamo, la entidad bancaria hará un estudio de riesgo para finalmente decidir si concedértelo o no. Además de ser mayor de edad, deberás demostrar que puedes devolver el dinero y no aparecer en ningún listado de morosos.

En definitiva, conviene dedicar algo de tiempo y hacer un propio estudio de los préstamos que existen en el mercado para averiguar cuál es el que más nos conviene. Recuerda, además, que muchas universidades y másters cuentan con acuerdos con entidades bancarias para ofrecer a sus alumnos condiciones ventajosas de financiación para pagar sus estudios.

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