Aprende a gestionar riesgos jugando al Parchís

El juego del Parchís es muy educativo porque enseña a los más pequeños de la casa a manejar bien los números para contar bien las casillas que deben mover en cada jugada, pero también porque enseña estrategia y a gestionar riesgos. Y es que en el juego del Parchís no gana la persona que mejor cuenta, sino la que mejor gestiona los riesgos, de ahí que sea una práctica muy recomendable poner a los peques a aprender jugando sobre el tablero.

El azar pone a cada uno en su sitio

Los dados mandan en una partida de Parchís, que es suficientemente larga como para saber que lo que sucede al principio, por muy bien o mal que le vaya a un jugador no tiene por qué ser determinante para el resto de la partida. El número de tiradas es tan extenso como para que en la mayoría de las partidas todos los jugadores tengan oportunidad de ganar. Puede pasar de todo.

Igual que en el mundo de la inversión, se puede tener suerte en un momento dado pero siempre hay que pensar que en el largo plazo las acciones y los productos que han dado buenos resultados en un momento dado, pueden no seguir siendo válidas. De ahí que se necesite siempre gestionar el riesgo y evitar poner todos los huevos en la misma cesta.

Hay que generar opciones

Dejar una ficha para recorrer con ella el tablero completo del Parchís, sin opción de mover otra, es una de las peores estrategias en el juego, dado que supone quedarse sin alternativa en caso de que haya que atravesar una zona complicada, rodeada de fichas de contrarios y con un alto riesgo de ser enviada a casa de nuevo. Un buen jugador preferirá mover sus fichas de forma coordinada, minimizando el riesgo de ser comido y arriesgando sólo cuando sea conveniente.

En el mundo de la inversión, generar opciones es una buena estrategia para tener éxito. Apostar todo a una única inversión no es nada recomendable, dado que si falla, se va al traste todo el plan de ahorro. Lo mejor es trabajar de forma más coordinada y jugar en diferentes frentes que permitan gestionar el riesgo. Por ejemplo, diversificando la inversión en diferentes tipos de productos en función de la edad, el riesgo y la posible rentabilidad.

No siempre compensa comer y contar 20

En el Parchís es muy tentadora la idea de comer a un contrario para ganarse el derecho de avanzar de golpe 20 casillas. Sin embargo, quien haya jugado unas cuantas partidas se habrá dado cuenta de que hay ocasiones en las que es mejor no dar el paso y mover otra ficha, renunciando a comer a un contrincante, con el objetivo de evitar dejar la ficha en una posición comprometida que daría al traste con lo ganado hasta el momento.

En el mundo de la inversión y el ahorro sucede lo mismo, a veces es mejor quedarse como se está y evitar un caramelo que promete mucho, pero que supone asumir un altísimo riesgo. Hay que saber cuándo se puede dar un paso en firme para avanzar más rápido, ganando más, y también cuando es mejor quedarse como se está y evitar poner en peligro los objetivos del ahorro.

La anticipación es clave para llegar lejos

En el Parchís, la anticipación es importante para comer y evitar ser comido. Actuar en función de los resultados probables con los dados es la diferencia entre triunfar o no. No se trata de ser adivino, sino de minimizar las opciones que nos perjudican. Por ejemplo, cuando se tiene una ficha 20 casillas por delante de la de otro jugador y ésta última es comida, la nuestra será la siguiente en caer. Si hubiéramos movido antes para evitar el riesgo de ser comidos de rebote, no tendríamos una nueva ficha en casa.

En el terreno de la inversión y el ahorro, la anticipación es también necesaria para poder tomar decisiones acordes con los objetivos de ahorro. Una inversión no es para siempre, lo que significa que hay que tomar decisiones sobre la misma a lo largo del tiempo y, para tener éxito, se necesita una cierta capacidad de anticipación y reacción. Por ejemplo, si se augura un mal año para la industria del automóvil y tenemos acciones en empresas del sector, cuanto antes movamos la inversión a otro sector, podremos evitar pérdidas.

Estar a una única casilla de meter la última ficha no es garantía de nada

Hasta que las cuatro fichas no están dentro de la casilla de llegada no se gana. Los dados se rigen por el azar y éste a veces es caprichoso, lo que significa que puedes sacar tres veces seguidas un uno y luego necesitar 20 tiradas para conseguir el mismo número y meter la última ficha en la meta. Entre tanto, pueden pasar muchas cosas, como que aquel rival que iba rezagado enganche una buena racha y acabe metiendo todas sus fichas antes que tú.

A la hora de invertir y ahorrar, hay que ser paciente y saber esperar hasta que llega el final, estando atentos a los posibles riesgos de última hora, justo cuando están a punto de materializarse unos suculentos beneficios que impulsarán nuestro ahorro. Por ejemplo, hasta que se venden unas acciones, no se puede contar con los beneficios de la operación.

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