¿A los 30, a los 40 o a los 50? Estas son las claves para ahorrar según la edad

​El ahorro. Esa gran asignatura pendiente que tenemos los españoles. Solo hay que echar un vistazo a los datos para darse cuenta de que la filosofía de no derrochar y guardar todos los meses una parte de lo que ganamos nos cuesta mucho adoptarla en España. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de ahorro es del 6,1% de la renta disponible, muy cerca de su mínimo histórico, que es el 5,8%.

Es decir, que si ganamos, por ejemplo, 1.000 euros al mes, solo destinamos 60 euros al mes a ahorrar. Y con suerte. Si bien cabe explicar que la culpa no es del todo nuestra. Gozamos de unos salarios que están entre los más bajos de la UE y el precio de la vida en España no está tan alejado de países como Italia, donde los sueldos son mayores. Además, la vivienda es uno de los temas más peliagudos y al que más dinero nos vemos obligados a destinar, pues según la consultora CBRE, en el último año el precio de la vivienda aumentó de media un 5%, mientras que los salarios solo lo hicieron entre un 1% y un 2%, según el INE.

Pero no está todo perdido. Incluso teniendo estos hándicaps de por medio y una cultura ahorradora bastante exigua, podemos llegar a fin de mes con algo de saldo en la cuenta. Y en función de nuestra edad, podemos establecer diferentes estrategias de ahorro

A los 30

Cuando estamos en la treintena, nos cuesta mirar más allá e imaginar nuestro futuro una vez estemos jubilados. Pero deberíamos hacerlo, porque si a esta edad somos conscientes de la precaria situación de nuestras pensiones públicas, antes podremos ponerle remedio. Esto significa que, si tu salario te lo permite, los 30 es una buena edad para abrirse un plan de pensiones privado

La flexibilidad de los nuevos planes permite hacer las aportaciones anuales que se puedan con la cantidad que estimemos oportuna. Además, ahora se pueden rescatar a los 10 años sin justificación previa, como se exigía antes, por lo que puede ser una buena opción para tener un colchón de cara a la jubilación o por si hiciera falta para otros asuntos.

Pero, ¿en qué podemos ahorrar a los 30 años? Es cierto que los jóvenes de esta edad no suelen tener en España unos salarios muy generosos, pero pequeños gestos pueden ayudar a conseguir ahorrar algo. Por ejemplo, controlar las salidas de ocio, que a esta edad son habituales, y quedar más en casas para cenar o tomar las primeras copas antes de salir, pues supondrá un gasto mucho menor que si se empieza cenando fuera.

Otro punto a nuestro favor son las posibilidades que la tecnología e Internet nos dan. Ahora podemos tirar de la economía colaborativa para viajar, alojarnos, ir al trabajo en coche compartido e incluso estudiar. Es bueno bucear por la red para ver las alternativas que existen para cualquier plan que se nos ocurra, pues seguro que nos sorprendemos con el ahorro que podemos lograr.

Por último, es imprescindible tomar la costumbre de elaborar un presupuesto mensual con el que hacerse una idea certera de los gastos que tendremos, de ese modo podremos administrar mejor el dinero y no quedarnos a cero antes de que acabe el mes. Este hábito, además, debe mantenerse durante toda la vida.  

A los 40

A esta edad, ya somos personas maduras, con unas obligaciones y responsabilidades que nos frenan más a la hora de tirar la casa por la ventana. Sobre todo, porque a esta edad la mayoría ya tiene hijos y su futuro y su educación es lo que más preocupa y a lo que se suele destinar más dinero. No obstante, también gastamos en nosotros mismos, y es ahí donde podemos recortar gastos.

Con 40 años, los salarios suelen ser mejores, por lo que nos entra el gusanillo de darnos los caprichos que antes no pudimos. Un buen coche, un chalet, un piso en la playa, vacaciones de lujo, buenos restaurantes… Planes y posesiones que antaño eran impensables, pero que si piensas fríamente, ¿de verdad necesitas?

Para ahorrar en esta década es importante ser práctico y adquirir aquellos bienes que sean necesarios, no que nos hagan parecer algo que no somos. Gastar por aparentar es algo absolutamente absurdo. Preocúpate por comprar cosas que sean buenas y duraderas, como un buen coche que no tengas que cambiar a los pocos años o una vivienda que colme vuestras expectactivas y no se lleve todo vuestro salario cada mes. Además, debes contemplar estas adquisiciones como una inversión, que te deben dar algún rendimiento en el futuro.

Igualmente, el plan de pensiones es algo que ya va convirtiéndose en necesario. Y si no puedes contratar uno o no quieres, abre una cuenta bancaria intocable en la que cada mes ingreses algo (programa ese ingreso para que lo haga el banco automáticamente), pues de lo contrario puede que te arrepientas un poco más adelante.

A los 50

Llegamos a los 50. La jubilación está cada vez más cerca y el ahorro es vital. Como a esta edad es habitual que los hijos ya sean mayores y no requieran tantas necesidades, es cuando de verdad puedes empezar a ahorrar. Los gastos del hogar serán menores y seguro que no haces tantos planes de ocio a la semana como antes.

Todo ello te permitirá controlar mejor tus gastos y destinar una cantidad fija al mes de tus ingresos al ahorro. Y sí, en esta edad el plan de pensiones ya debería ser obligatorio. Además, si te gusta el mundo de la inversión, puedes probar en él e invertir una pequeña cantidad al mes en bolsa que vayas guardando en tu cartera de inversión, de modo que los rendimientos que logres se queden guardados y los puedas recuperar pasados unos años, de modo que pueden ser un buen complemento para tu jubilación.

Si con suerte a los 50 has terminado de pagar tu hipoteca, más parte del sueldo tendrás al mes para ahorrar, así que no lo dudes y contrata algún producto de inversión, como algún fondo, para que tu dinero siga trabajando. Si haces pequeños gestos de inversión en diferentes activos, seguro que pasados 10 años tendrás una rentabilidad obtenida importante que será un plus para disfrutar una vez acabe la vida laboral.

En Seguros de Tú a Tú | Cinco formas de enseñar a tus hijos el valor del dinero