Cómo se inventaron los seguros: cuando los chinos no se fiaban de los ríos

​A lo largo de la historia se pueden identificar momentos en los que los seguros surgen en su versión más primitiva en distintas civilizaciones, siempre con el objetivo de dar una respuesta a los problemas que surgían en el día a día de las personas de la época y en las actividades de comercio, motor del surgimiento y evolución de los seguros.

La distribución del riesgo de los comerciantes chinos

Las primeras referencias en la historia de los seguros aparecen en la China del año 3.000 antes de Cristo. En aquella época, era típico que los comerciantes transportaran sus mercancías aprovechando la corriente de los ríos, con el consiguiente riesgo de que, si algo salía mal, la mercancía se echara a perder por el agua o perdiese en el fondo.

Para mitigar el riesgo de perder la carga, se les ocurrió que era una buena idea repartir la mercancía de cada comerciante en diferentes barcos porque así, si se hundía uno, se repartían las pérdidas y se evitaba una mayor para un único comerciante. Es una manera de reducir el riesgo a base de aplicar el principio de "divide y vencerás", en este caso, más bien "divide y no perderás todo".

Esta diversificación permitía a los comerciantes chinos no perder una cantidad grande de mercancía, evitando así la quiebra del negocio por culpa de un problema con el envío. El transporte a través de grandes ríos puede complicarse en algunas épocas del año, sobre todo teniendo en cuenta  los medios de aquella época, así que esta estrategia era ideal porque permitía sobrevivir a los hombres de negocios de esos tiempos, evitando uno de los mayores problemas que podían sucederles.

Este ejercicio de diversificación del riesgo es a día de hoy uno de los patrones que se sigue en el sector de los seguros para tener siempre controlado el impacto del pago de los posibles siniestros de los clientes. Quien iba a decir que una estrategia inventada hace cinco mil años en un país tan recóndito como la China antigua iba a seguir vigente hoy en día en un sector puntero como el de los seguros.

En la actualidad, las personas también utilizan esta técnica en sus operaciones de inversión, siendo siempre muy recomendable no meter todos los huevos en la misma cesta, por lo que pueda pasar. Lo que hoy es un producto que parece que va bien y es rentable, mañana tal vez cambie de signo y su resultado sea otro bien diferente.

Otro ejemplo similar que se puede ver de esta estrategia de separar las piezas clave, son las políticas que se aplican a algunos altos mandos de países líderes en el mundo. Algunas de sus principales cabezas visibles están sujetas a procedimientos que impiden que viajen juntos en un mismo medio de transporte, para evitar así que un accidente o un atentado pueda acabar con dos personas relevantes (por ejemplo, presidente y vicepresidente) y así dejar al país en una posición débil frente a otras naciones.

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