40%: ese es el límite de tus ingresos que se debería comer tu hipoteca

​Las hipotecas vuelven a coger pulso en España tras la caída estrepitosa que se produjo durante la crisis económica. En 2017, la firma de hipotecas creció un 14%, sumando así tres años de crecimiento de este tipo de financiación para adquirir una vivienda. En concreto, fueron 281.328 préstamos los que se firmaron, lo que pone de manifiesto el renovado interés de los españoles por comprar inmuebles.

Si bien es importante aprender, antes de firmar un crédito de este tipo, que su pago no puede llevarse la mayor parte de los ingresos que entran en un hogar mensualmente. Porque de ser así, la situación se volvería insostenible de nuevo y el riesgo de que vuelva a ocurrir lo que ocurrió en 2008 es enorme.

En concreto, la hipoteca debe constituir, como máximo, el 40% de los ingresos de la familia o persona si firma la hipoteca en solitario. Pero, ¿por qué este porcentaje y no más o menos? Vamos a verlo.

40%, el porcentaje mágico

Durante estos años de crisis se ha demostrado que, para que un hogar funcione y pueda vivir con dignidad, hace falta que, al menos la mitad de los ingresos que entran en esa casa sean para la manutención, el mantenimiento de la vivienda y el propio bienestar. No hablamos de ocio, compras o viajes. Hablamos de las necesidades básicas que debe cubrir un hogar mes a mes.

Por ello, la hipoteca ni puede ni debe llevarse más de la mitad del presupuesto mensual. De hecho, para vivir de forma desahogada, este gasto no debe ‘comerse’ más del 40%. Los expertos señalan que ese es el porcentaje más adecuado porque permite cubrir los gastos comunes y, además, dejar una parte por si sucede algún imprevisto.

Porque de un mes a otro pueden cambiar las cosas. Se puede averiar el coche, algún electrodoméstico o aparato electrónico que sea necesario para el día a día, puede venir el seguro de la casa o del vehículo o una ocasión especial. Si de los ingresos de ese mes la mitad o más de la mitad van a parar a la hipoteca, será muy difícil afrontar esos gastos extra.

Aunque muchas veces cuando ocurre esto y no tenemos ahorros suficientes solemos pedir prestado a los familiares y amigos, esa no es la solución, pues lo único que se hace es contraer otra deuda que habrá que sumar al porcentaje fijo de la hipoteca todos los meses. Por ello, a la hora de firmar una hipoteca hay que mirar con lupa cuánto dinero va a costar al mes para poder pagarla sin tener que vivir con lo justo.

¿Cómo puedo ajustarme a ese 40%?

Para lograr un equilibrio entre la hipoteca y el resto de gastos, es primordial elaborar un presupuesto mensual base antes de firmarla. Se trata de hacer una especie de ‘demo’ en la que se reflejen todos los ingresos y gastos que tenemos al mes, sumando esa posible hipoteca. Si se lleva más del 40%, es mejor optar por otra alternativa de financiación.

Pero antes de llegar a ese presupuesto es también muy importante haber rastreado muy bien el mercado para encontrar una hipoteca que se ajuste a nuestras posibilidades. No hablamos solo de la cantidad que pagaremos al mes, sino también de los intereses, las condiciones y las posibles cláusulas. Firmar una hipoteca no es un mero trámite, con lo que requiere ser estudiado al milímetro antes de dar el paso, teniendo siempre muy presente ese 40%.

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